Asumió Mario Poli como nuevo arzobispo de Buenos Aires
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El nuevo primado, con un estilo carismático que arrancó numerosos aplausos de los fieles presentes, destacó que con la elección del Papa Francisco "se nos ha contagiado la alegría de tener un argentino tan cercano y querido en la Cátedra del Apóstol Pedro".
Para Poli, como consecuencia, "muchos compatriotas han renovado el gozo de pertenecer a la Iglesia", según dijo en la homilía, que giró en torno a la parábola del buen Pastor.
Invitó entonces a "ofrecer la riqueza del Evangelio a los que viven, trabajan y pasan por nuestra Ciudad, de tal manera que conozcan a Dios Padre y sus dones de justicia, amor y paz".
Les habló a los más de 80 obispos presentes que llegaron de la Asamblea de la Conferencia Episcopal Argentina, el clero de la arquidiócesis de Buenos Aires, comunidades educativas, scouts y el "pueblo fiel".
"Que no me falte en este servicio el amor a los pobres, sufrientes y excluidos, que inspiró a nuestro patrono, el obispo San Martín de Tours, quien supo remover de su corazón toda indiferencia", sostuvo en una misa concelebrada.
El duodécimo arzobispo de Buenos Aires mostró en el final un estilo descontracturado que trajo reminiscencias de la impronta que impuso el Papa Francisco en el Vaticano.
La ceremonia comenzó en el interior de la catedral, donde el prelado fue recibido por los obispos, sacerdotes, diáconos y seminaristas: al ingreso, el vicario general, monseñor Joaquín Sucunza, le presentó el crucifijo, al que Poli besó.
Seguidamente, se le entregó la llave de la catedral, de la cual es su primer titular, y tras visitar al Santísimo Sacramento, comenzó la procesión hasta el frente de la catedral, donde se hizo la celebración eucarística.
En tanto, monseñor Joaquín Sucunza, nombrado vicario general del Arzobispado de Buenos Aires, transmitió el saludo de sacerdotes, laicos y "con especial énfasis" de los enfermos, los que sufren y los que están detenidos en las cárceles.
Luego, entre aplausos expresaron su comunión filial al arzobispo los sacerdotes Emilio Riamonde y Mariano Rodríguez, los religiosos Emilio Andrada y Eduardo Rozas, las monjas Leonor y Cecilia, la consagrada Karina Ledesma, los laicos Javier Castello, Ramona Mantilla y César Mele, los jóvenes Tomás Persino y Rocío Santa Cruz, y los niños Tomás Koch y Julieta Calebibich.





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