24 de junio 2003 - 00:00

Avatares del Sheraton

• La reunión comenzó con un atraso de 45 minutos, porque se prolongó más de lo previsto el almuerzo de Horst Köhler con Roberto Lavagna en el Palacio de Hacienda.

Se ofrecieron jugos de fruta, café y masitas; estas últimas permanecieron casi intactas en los platos: los funcionarios del Fondo venían «recién comidos» desde Economía; los empresarios parecían haber perdido el apetito frente a los huéspedes.

• Alguno de los concurrentes también había estado almorzando con Köhler en su anterior visita a la Argentina, a pocos meses de ser nombrado director ejecutivo del Fondo. En esa oportunidad, hace un par de años, «lo vi mucho más tenso y preocupado; ahora estuvo más distendido y comunicativo», dijo el empresario.

Seguramente influyó en el funcionario la actitud diferente que exhibieron sus anfitriones: en aquel entonces, un alto directivo de una empresa vinculada a la construcción «rompió el hielo» diciendo «Este país no tiene esperanza, solución ni futuro», palabras más o menos. «Después de eso, la verdad, no quedó mucho más para conversar...» , agregó el empresario.

• Aunque todos destacaron su espíritu de cooperación, no faltaron entre los empresarios críticas a Köhler: «Es fácil hablar de la recuperación alemana de la posguerra y compararla con la Argentina. Pero en ese momento recibieron miles de millones de dólares de los Estados Unidos», se escuchó en los pasillos tras el encuentro.

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