Inesperada, la negativa de Mauricio Macri a reunirse con Sergio Massa desató una ola de malestar en la Casa Rosada. Sobre todo porque, gestual, el flamante jefe de Gabinete lo había puesto primero en la fila de su serie de reuniones con distintos gobernadores.
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Ayer, cerca de Massa, atribuían la resistencia de Macri a una cuestión política. «Quiere mostrarse como el único opositor». Así y todo, los tomó de sorpresa: el vínculo de Massa con Horacio Rodríguez Larreta, jefe de Gabinete porteño, hacía suponer que allí habría buen diálogo. El pronóstico falló.
Ayer, en tanto, Massa se reunió durante casi dos horas con Daniel Scioli. Hoy seguirá la ronda de contactos, entre los que ubicó a mandatarios que han expresado disidencias con la Casa Rosada, o que directamente no pertenecen al oficialismo.
Hoy recibirá a Mario Das Neves, gobernador de Chubut. Sin llegar al extremo de Juan Schiaretti, el sureño se distanció del gobierno por los modos con que manejó el conflicto del campo. Y desistió de participar en dos actos pro Cristina por considerar que esa metodología no era adecuada.
A Das Neves lo tientan desde el PJ disidente que tratan de ordenar Eduardo Duhalde y José Manuel de la Sota. El chubutense no rompe el diálogo -fue funcionario del bonaerense, cuando éste fue presidente-, pero evita la foto. Busca encarnar el poskirchnerismo. En tanto, el jueves, Massa recibirá a Hermes Binner, socialista que gobierna Santa Fe, que ostenta el curioso privilegio de ser un no kirchnerista que se derrite en elogios hacia Cristina de Kirchner, salvo en el conflicto del campo.
La semana se completará con una reunión con Fabiana Ríos, gobernadora de Tierra del Fuego. Formalmente del ARI, Ríos también tiene un vínculo fluido con la Casa Rosada, en parte por la dependencia financiera que tiene de los envíos extras de la Nación.
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