Eduardo Amadeo se explayó con impresionantes estadísticas referidas al impacto de la deserción escolar en la provincia, relevadas por su «observatorio social» y, en el otro extremo del dial, Jorge Asís recitaba su humorada sobre «un gobierno que separa la paja del trigo, pero no se muestra precisamente como un gobierno triguero». Festejaba de nuevo Moisés Ikonicoff, que escuchó el comentario por enésima vez.
Carlos West Ocampo, el hombre más influyente en el ministerio del dueño de casa, seguía insinuándole a CarlosTomada (Trabajo) la conveniencia de que Kirchner reciba a «los gordos», de los que él es figura principal. En cambioAntonio Cafiero se dedicó casi toda la noche a bromear con el general Roberto Bendini, el mejor discípulo de DeVido. Estaba completa la fiesta de Ginés, si hasta se acercó Juan Carlos Maqueda, a quien cariñosamente bromean llamándolo «la minoría automática» de la Corte.
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