31 de octubre 2003 - 00:00

Día de novedades en Capital

Durante una sesión inusual para esta época del año, los legisladores porteños votaron ayer con cierta celeridad tres leyes: la expropiación de la fábrica Brukman, la ley seca, que prohíbe la venta de bebidas alcohólicas durante la noche -rara, sin multas para los infractores-y la «ley del choripán», que regula la venta ambulante de alimentos en la Capital Federal. Para llegar a tanto, los diputados sobrevolaron diversas presiones: primero, que los empleados de Brukman, que ya vienen protagonizando hechos violentos por la toma de la empresa, apresuraran horas antes de la sesión la elaboración de un despacho. Luego, que los vendedores ambulantes protagonizaran una inasistente batucada desde la primera hora de la tarde para pedir la norma que les dará un permiso a su actividad.

En ese clima, la demorada ley seca se aprobó en particular en minutos, después del extenso debate plagado de discursos que precedió la expropiación de la fábrica.

El conflicto por la fábrica textil Brukman de la Capital Federal llegó a preocupar al gobierno nacional hasta el punto de intentar una comisión de estudio sobre el tema.

El Gobierno porteño pagará ahora $ 150.000 por las máquinas de la empresa, que dejará a una cooperativa que formaron algunos trabajadores, y además pagará por el alquiler del local una cifra estimada en 6% anual del valor de la propiedad, que aún no se tasó. Los legisladores se vieron impedidos de dar curso a la sexta expropiación en la Ciudad, porque la Justicia no había decidido la quiebra. Al decretarse ésta la semana pasada, los diputados porteños, ayer mismo, se constituyeron en comisión en el recinto para aprobar la expropiación. Sólo hubo dos oposiciones, la del ucedeísta-ibarrista Julio Crespo Campos y la del radical-macrista Jorge Enríquez. Este denunció que «el uso de la declaración de utilidad pública y expropiación termina por legitimar el delito de usurpación condenado por la Justicia, y que a esta altura tiene personas integrantes de la cooperativa con auto de procesamiento».

•Veda alcohólica

Después, se pasó a la ley seca, que prohíbe la venta de bebidas alcohólicas en quioscos, maxiquioscos, estaciones de servicio y otros comercios minoristas, entre las 23 y las 8 del día siguiente. Esa norma, que ya tenía aprobación en general, contó con 22 votos contra 10, luego de que se le quitara el artículo que contemplaba multas para los comercios infractores.

Este proyecto esperaba sanción desde mediados de julio último, cuando fue aprobado «en general». Hace un mes, con 18 votos contra 17, el cuerpo sancionó el primer artículo, que dispone: «Prohíbese la venta de bebidas alcohólicas entre las 23 horas y las 8 horas del día siguiente, en los locales habilitados para el expendio y despacho de bebidas envasadas en general».

Después, se trabó el debate por oposición a que quedaran exceptuados los «repartos a domicilios, casas de lunch, cafés, bares y locales de baile», como indica el texto.

El artículo 3, que fue excluido, contemplaba multas entre $ 50 y $ 1.000 para los comercios que expendieran bebidas alcohólicas en «horario prohibido».

Finalmente, se aprobó la ley que otorga un permiso para la distribución de pochoclo, panchos, gaseosas, copos de nieve, hamburguesas y algunas golosinas.

•Categorías

La actividad se dividirá en tres categorías, esencialmente en la venta por cuenta propia -triciclos y carritos-de pochoclo, manzana asada, copo de nieve y garrapiñada, que no podrá compartir rubro con los «emparedados rellenos de trozos cárnicos». Los permisos se otorgarán para espacios verdes, la mayoría de más de dos hectáreas, donde podrán instalarse refugios semimóviles para el expendio de panchos o choripanes y hamburguesas, acompañados de agua o gaseosa. En ninguno de esos lugares se podrá vender bebidas alcohólicas. La norma contiene un anexo con cada uno de los parques públicos en los que podrán instalarse los carritos y normas rigurosas de higiene, pero además en esos lugares los puestos serán subastados con una base de $ 500 de canon.

El control sobre el espacio público es una de las obsesiones de Aníbal Ibarra, quien no ha logrado en tres años ejercer poder sobre el mismo. Por ejemplo, en la Ciudad está prohibido todo tipo de venta ambulante, que a diario se observa en las calles. Con la ley, creen que podrá acotarse el uso de los espacios exclusivamente para los alimentos, e incluso está prohibido el paseo de cafeteros con infusiones que nadie puede controlar cómo y dónde se realizan.

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