Días de cautiverio de Menem
Un hombre de Ambito Financiero estuvo con el ex presidente Carlos Menem en su actual cautiverio en una quinta de Don Torcuato. No hay reglas de detención aún definidas, pero, por no arriesgarlo ante una Justicia hoy no imparcial para el ex mandatario, no se brindan reportajes ni fotos. No obstante, se dan impresiones sobre el desenvolvimiento del arresto domiciliario y muchas fantasías con las cuales se informa mal. Pero no se incluyen comentarios del arrestado sobre la medida que dispuso sobre su libertad el controvertido juez Jorge Urso. Estas opiniones, sin embargo, las brinda el diario permanentemente dentro del ejercicio de la libertad de prensa. Y seguirá haciéndolo.
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Menem junto al fiscal Stornelli en junio de 2000
Es evidente hoy que Menem, ni ninguno de los procesados en este tema de las armas, goza de los adecuados resguardos de ley de cualquier ciudadano. Nunca los hay en un tema político, comenzando por asumir la posibilidad de ser juzgado por un magistrado cuyas decisiones pueden ser apeladas ante una Cámara donde dos de sus miembros, por lo menos, incitaron a ese mismo juez a aplicar con desborde evidente la «asociación ilícita». Uno de los más completos constitucionalistas, del país y no precisamente proclive al peronismo, como Germán Bidart Campos, acaba de condenar el uso político judicial actual de esa figura. Hablamos de Bidart Campos si no se admite la opinión de un periodista aunque en su esencia el Derecho es lógica y la utilización de Urso y quienes lo rodean no la tienen.
¿Qué mentiras descarta un periodista? Veamos las que puede decir porque, aunque el lector lo deseara, sería una inconsciencia transcribir un reportaje primicia a Carlos Menem cautivo de una Justicia que, dijimos, se ve poco objetiva.
Es falso que en la casa que construyó Natalio Botana haya «pasadizos secretos» (nota aparte). Es falso -hasta ayer al mediodía al menos-que lo haya llamado por teléfono a Menem cautivo alguno de los 3 gobernadores considerados «grandes» o de «provincias más grandes» -Reutemann, Ruckauf y De la Sota-y éste es un dato de fundamental importancia política (ver nota aparte sobre visita de gobernadores).
No se muda
Es falso que esté tramitando el cautivo un cambio de residencia de donde ahora está confinado por orden del juez Jorge Urso. Lo es también que se le haya fijado una limitación de visitas o régimen más allá del confinamiento domiciliario (al menos hasta ayer a las 13, también).
Es falso que Carlos Menem esté caído, como escriben con deseo más que información en «Clarín». Lógicamente compunge a cualquiera que se le cercene la libertad, aunque sea arrestándolo en su propia casa que, además, no es la privada y habitual del ex presidente. Compunge más si, como Menem, siente totalmente injustificada la privación de su libertad por actos de gobierno dispuestos luego de ser democráticamente electo.
Pero más allá de esas quejas, lógicas en cualquiera en similares circunstancias, no hay ningún hombre público argentino más capaz de sobrellevar una prisión política que este riojano encaminado a superar al general José María Paz (entre 1831 y 1839), de los ciudadanos de este suelo que han debido sobrellevar cautiverio por su accionar político. No sé si hubo «coimas» pero a Menem lo detiene el juez Urso por firmar una decisión de Estado.
Es una estupidez, no obstante, pensar que haber soportado más de 5 años de prisiones y confinamientos por parte del último Proceso militar vacuna contra el dolor de ver oscurecida la libertad personal.
La residencia de Don Torcuato no es de las más simples en que estuve con Menem, como aquel departamento de la calle Cochabamba de los años '80, ni tan lujosa como la de la calle Echeverría, ni tan confortable como la residencia de Olivos, ni tan cálida como «La Rosadita» de Anillaco (él lo cuenta, no la conozco, ni al pueblo de Anillaco).
Menem no está caído pero tiene penas. No se anima a poner una red interior para mera práctica de golpes de golf porque sabe que hay cebamiento político en la Justicia que le tocó en suerte y teme consecuencias sobre la garantía de su cautiverio recaída en su actual esposa, Cecilia Bolocco.
Habla con pena y dice ya no leer más -pide que se los separen-los artículos sobre que su mujer se casó con él «porque le gusta el poder» y a los 13 días del matrimonio es su garantía de prisión.
Nuestra prensa -que desde 1946 con un coronel que se llamaba Juan Perón viene errando sistemáticamente y hasta inventa encuestas sobre lo que los argentinos piensan y quieren, sobre todo los más pobres-le adjudica a esa esposa el afán de poder y en otra página se soslaya con que «Menem pierde el poder». Coincidí y escribí que en 1999 ningún justicialista llegaba a la presidencia contra Menem. Así fue. Creo que avanzar los días en el cautiverio de Don Torcuato hará esa sentencia política más certera para 2003.
Me pierdo el reportaje y fotos por no arriesgar al detenido pero me enriquezco para opinar.




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