Doña Flor Carrió y sus dos económicos maridos
Nadie, por su vocación religiosa, la imaginaba tan amplia en materia económica. Pero Elisa Carrió, candidata presidencial, comparte fidelidades (o infidelidades) con Alfonso Prat-Gay (ya anunciado como su posible ministro de Economía) y Rubén Lo Vuolo: uno, asesor de grandes empresas y formado en bancos como el Morgan; el otro, investigador de centroizquierda. Ambos, algo extravagantes para vestir. Para no ofender, quizás ella sea más una madre que una amante.
-
Pettovello echó a su jefe de Gabinete por un crédito hipotecario del Banco Nación de casi $420 millones
-
Malvinas: Cancillería respaldó a Bolivia tras un cruce con el embajador británico y volvió a reclamar negociaciones
Al parecer, la eterna candidata a la presidencia por la coalición de centroizquierda apuesta a deambular coqueteando como Doña Flor y sus dos maridos, entre las ideas ortodoxas de Prat-Gay y las heterodoxas de Lo Vuolo, como instrumento para seducir a electores de izquierda y derecha.
Pero lo curioso de la promesa de Lilita es que ninguno de los tres economistas puede desconocer la relación inversa entre salario real y tipo de cambio. Por lo que prometer un dólar bien alto conlleva a decir, implícitamente,tener salarios reales bajos.
Carrió, en franca crítica al gobierno, explicó que Kirchner pretende tener un dólar altísimo sin preocuparle la inflación, por lo que la plataforma del ARI es trabajar por un dólar lo más alto posible compatible con una estabilidad de precios.
Por lo pronto, el próximo sábado, Carrió presentará su propuesta económica junto al ex presidente del Banco Central Alfonso Prat-Gay, a quien sindican como su ministro de Economía.
Qué le tocará a Lo Vuolo es otro interrogante para quien fue hasta hace poco el principal referente económico de Carrió.
Es más, Lilita parece no ceder a la idea impulsada por Lo Vuolo del «ingreso ciudadano» que no es otra cosa que garantizar un ingreso monetario incondicional a todas las personas. De modo que el protagonismo de Lo Vuolo debería mantenerse en un futuro gobierno del ARI.
¿O será que el joven Prat-Gay, ungido por su mentor Javier González Fraga en algunas ideas más cercanas a la UIA que a las liberales que mamó en la Universidad Católica o en el JP Morgan, visualiza acceder a una mayor popularidad de la mano de Lilita y extrañando el calor de los sillones del poder ha optado por ceder parte de sus principios?
Para Lo Vuolo, ser ortodoxo es tener un brutal superávit fiscal como le critica a Kirchner. Prat-Gay seguramente aspiraría, de tener que comandar el Palacio de Hacienda, a un alto nivel de superávit primario.
Entre estas contradicciones, la Doña Flor del ARI pretende aglomerar la oposición de izquierda y derecha.




Dejá tu comentario