3 de noviembre 2003 - 00:00

El PJ prepara su congreso para achicarse y amnistiar

A un mes de la convocatoria del Congreso nacional del Partido Justicialista, la mera presencia del gobernador jujeño Eduardo Fellner, que encabeza la Comisión de Acción Política (CAP) del PJ, en la Capital Federal genera expectativas. El mandatario norteño aterrizará el martes en Buenos Aires y ya anticipó que no tiene previsto una convocatoria formal al ente partidario que preside. A lo sumo admitió que «quizá» se reúna en el Consejo Federal de Inversiones (CFI) -«pero muy informalmente»-, con los gobernadores de provincias que puedan estar esos días en Buenos Aires. Abona el descarte de una reunión de la CAP el hecho de que haya dos gobernadores de provincias grandes, Felipe Solá (Buenos Aires) y Carlos Reutemann (Santa Fe), que aún como vicepresidentes del organismo provisorio de conducción del PJ, están ausentes de los temas del partido «y tienen conflictos más graves a los que prestar atención», definió un vocero de Fellner.

No obstante tanto Fellner como el resto de los gobernadores, y aquí no importa el signo político de pertenencia, están alertas y conversando por la nueva ley de coparticipación federal, y los porcentajes de recursos coparticipados que distribuirá.

Sin embargo, y como ocurrió en su última visita a territorio porteño -cuando compartieron algunos cafés en la confitería «La Victoria»-, es probable que Fellner termine manteniendo algunas charlas sobre temas políticos internos con el titular del Congreso del PJ, Eduardo Camaño, y el apoderado nacional del partido, Jorge Landau. Este último estuvo reunido el viernes pasado con Camaño primero y más tarde con Juan Carlos Mazzón.

No se descartó usar la sede del PJ en la calle Matheu. Este inmueble estuvo desierto desde antes de las elecciones presidenciales y su inactividad generó cuentas impagas con los servicios de agua, electricidad y teléfono que se terminaron de ajustar el último viernes.

Sería un fuerte gesto político el hecho de ver desembarcar en el edificio del barrio de Balvanera a la actual cúpula del peronismo, una mezcla de duhaldistas y kirchneristas, cuando hasta hace unos pocos meses ese lugar era el refugio del peronismo que respondía a Carlos Menem, su último titular.

Los interrogantes la semana pasada rondaron el temario que deberá abarcar la convocatoria al congreso del PJ, que tienen previsto reunir el 5 de diciembre.

•Discusión

Para esa fecha ya comenzaron a ser convocados los más de 900 representantes que deberán decidir cuestiones tan importantes como la nueva conducción del Congreso, así como la convocatoria a internas partidarias para el primer trimestre de 2004. «Lo hacemos los primeros días de diciembre porque después no queda nadie», graficó un duhaldista calificado que argumentó que el Congreso también deberá decidir una amplia amnistía para quienes en las últimas elecciones fueron por fuera del partido.

En carpeta está decidir el futuro político del gobernador misionero
Carlos Rovira, quien hace menos de un mes le ganó al menemista Ramón Puerta, paradójicamente, apoyado por Eduardo Duhalde.

En la misma agenda también está el nombre de
Adolfo Rodríguez Saá, quien en las presidenciales fue con un frente que mezcló a radicales y peronistas y que recibió a Menem en su provincia cuando el ex presidente le fue a pedir apoyo para la segunda vuelta. Lo mismo pasa con bonaerenses como Carlos «Tato» Brown, que enfrentó con una organización vecinalista, en San Martín, al candidato oficial del PJ.

Mientras tanto, en la semana irán llegando a Buenos Aires varios gobernadores y vicegobernadores justicialistas. Hoy por la noche llega el gobernador de La Pampa, ahora senador electo,
Rubén Marín, quien será recibido por Kirchner mañana, tras lo cual permanecerá en la Capital Federal hasta el jueves. Para mañana lo hará Fellner, así como su par de Formosa, Gildo Insfrán, y el vicegobernador de Tierra del Fuego, Daniel Gallo, todos hombres muy cercanos al Presidente.

Además de la depuración del padrón partidario y la amnistía interna, se trata de la reforma de la Carta Orgánica del PJ, con el objeto de promover los siguientes cambios: reducir el número de delegados al Congreso del partido; decidir el achicamiento del plenario de conducción del PJ, llevándolo de los actuales 130 a sólo 24 representantes, uno por provincia. Se institucionalizará así la participación de los gobernadores en forma directa y, donde no los hubiera, el presidente del partido. A esos 24 los acompañarían los presidentes de los bloques legislativos.

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