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22 de octubre 2012 - 21:09

El trabajo detrás de Abuelas de Plaza de Mayo: "Una muestra es una historia de vida"

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El Banco Nacional de Datos Genéticos funciona en el Hospital Durand
En 35 años, 107 nietos fueron recuperados y quedan aún casi 400 por encontrar. Esos son algunos de los números que repiten las Abuelas De Plaza de Mayo en un nuevo aniversario del nacimiento de la fundación. El objetivo de la ONG fue en ese momento -y lo sigue siendo actualmente- hallar a los hijos de desaparecidos, niños que nacieron en cautiverio o que fueron secuestrados y luego apropiados, vendidos o abandonados.

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Detrás de la búsqueda de las Abuelas, hay un equipo de profesionales que trabaja entre el ADN y la sensibilidad que genera esta parte de la historia argentina reciente. Ámbito.com entrevistó a Daniel Alcázar, técnico en hemoterapia del Banco Nacional de Datos Genéticos, entidad responsable de cotejar las muestras extraídas a las víctimas del terrorismo de Estado que tuvo lugar desde 1976 y 1983.

"Recorro muchos kilómetros y me toca convivir con el dolor y la esperanza de muchas familias que esperan el reencuentro con sus nietos y/o sobrinos. Me sigue emocionando ver a nietos que recuperaron su identidad, saber de su historia presente y su evolución a partir de conocer la verdad", relata Alcázar, quien ejerce su labor allí desde hace más de 20 años.

Cada uno de los que se encuentran en la búsqueda de un familiar trae consigo una historia. Entre sí pueden ser parecidas o diferentes, pero el denominador común parece ser la crueldad. Así, el especialista obtuvo a lo largo de su experiencia mucho más que extracciones de sangre, sino también un catálogo de dolorosas anécdotas: "Todo es muy fuerte. Hubo provincias mas afectadas a la desaparición de personas durante la dictadura. En las visitas a los familiares sobrevivientes escuchás cosas horrorosas, como que se lleven a una mujer en la noche de bodas o un niñito que vio desde un rincón de la casa cómo detenían a su hermana".

Durante la búsqueda de la identidad, las reacciones no siempre son iguales. Alcázar comenta que los nietos "van de la sorpresa o el enojo a la aceptación de la situación y de la realidad que les toca a partir de ahí". "También tiene que ver por quien y cómo fueron criados hasta ese momento y cuanto sabían de su origen", agrega. El proceso por el cual pasan esas personas hasta determinar si son o no hijos de desaparecidos, comienza en la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad o directamente en Abuelas de Plaza de Mayo, depende del lugar a donde de acerquen primero.

Si bien Daniel trabaja en el Hospital Durand, también recorre el país hasta sus ciudades más recónditas cuando algún familiar, por cuestiones de salud, no puede trasladarse al laboratorio. "Todo procedimiento implica muchas expectativas. Creo que una muestra no es un número, sino una historia de vida, de frustraciones, esperanzas, búsqueda y logros", comenta. "Son muchas tomas que se hacen en el año. Cuando aparece un nieto siempre pienso 'vale la pena tanto laburo', aunque sea por uno solo", agrega.

A veces, el trabajo de este hemoterapista suma una dificultad, la de las llamadas "muestras compulsivas". "Siempre que uno recurre a este tipo de medidas extremas, va acompañado de fuerzas de seguridad como Gendarmería, Prefectura o Policía Federal", comenta. Y aclara: "Cuando la Justicia ordena un allanamiento en un domicilio, sin apartarse de su pedido, uno puede hablar con la persona en cuestión, quien accede a una toma de muestra voluntaria". Pero no siempre sucede de esa manera: "Cuando la persona se niega a dar una muestra mínima de sangre, según se nos indica, podemos hacer 'requisa personal' con ropa que lleva puesta u objetos, o bien con las que pudiesen pertenecer a la persona en el domicilio de residencia".

La entidad presidida por Estela de Carlotto cumple 35 años. Detrás de esas caras visibles, hay un grupo de personas que trabajan en algo que Alcázar define así: "Todos nos sentimos sumamente felices de colaborar en la búsqueda de la verdad y la identidad y, desde lo que a uno le toca, reparar un poco de tanto dolor y horror".

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