25 de junio 2003 - 00:00

Enfrían senadores apoyo a Kirchner

Los peronistas del Senado no pueden disimular el malestar que les produce que el Ejecutivo privilegie a los mismos interlocutores cada vez que necesitan sacar una ley del Congreso.

«No puede ser que siempre llamen a Miguel Angel Pichetto y a José Luis Gioja
(jefe del bloque PJ y presidente provisional de la Cámara alta, respectivamente), y a nosotros nos bajen, después, los temas ya cocinados», se atreven a deslizar algunos legisladores, bien lejos de micrófonos que registren cualquier pensamiento disidente del oficialismo. Ayer, por lo menos, se logró filtrar el chaqueño Jorge Milton Capitanich a la cita con Horst Köhler.

A la hora de los reproches domésticos, el grueso de la bancada se queja de que ambos caciques del justicialismo suelen asistir a cumbres con funcionarios gubernamentales y -dicen ahí- nunca hacen ningún planteo: se limitan a escuchar -subrayan los opositores de entrecasa-y a tomar nota de lo que les piden.

Gioja
, que antecedió a Pichetto en la conducción del bloque, fue objeto de muchas críticas de sus pares por haberse manejado de manera similar durante gran parte de su mandato, sobre todo, en el apogeo de Eduardo Duhalde, con quien trabó una relación muy fluida.

Gracias a ese vínculo, el sanjuanino se catapultó a la presidencia provisional, virtual vice de la Nación con Duhalde. En el ínterin, y ante la ola creciente de reproches intestinos, abrió el reparto de cargos en la mesa chica. Por ejemplo, ingresaron Luis Barrionuevo, la mendocina Marita Perceval y la santafesina reutemannista Roxana Latorre para generalizar el debate en la cúpula y evitar que todos le reprocharan a Gioja un manejo verticalista de la bancada.

Pichetto
mantuvo el esquema, no obstante lo cual cayó en el mismo error de Gioja -según sus colegas-, y ahora acuerda los temas con el gobierno en forma casi personal. El estilo Kirchner alienta esta situación: en el Ejecutivo quieren resultados y no tertulias, aunque resulten una simple formalidad, con más de 2 o 3 legisladores.

«Y a nosotros ¿por qué no nos invitan?»
, se preguntan desde el anonimato los disconformes, no sólo menemistas o romeristas, sino también representantes de todas las tribus peronistas. Algunos como CarlosVerna saben que claman en vano: la guerra del pampeano con Roberto Lavagna le veda cualquier convite a Economía.

Este cuadro se agrava por el hecho de que Cristina Fernández de Kirchner sigue sin asistir a las deliberaciones de bloque y se maneja con total autonomía, a imagen y semejanza de lo que hizo desde que asumió la banca en diciembre de 2001. Por si fuera poco, los senadores -y también los diputados-miran con reservas cada movimiento del kirchnerismo en el interior, temerosos de que el Presidente siga alentando candidatos a gobernadores por fuera del PJ.

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