La pandemia le juega a Horacio Rodríguez Larreta una alteración en su almanaque político, que lo mostró el fin de semana y ayer mismo en un periplo de declaraciones que, casi por primera vez desde que comenzó la cuarentena, abundaron más en definiciones políticas que sanitarias.
Es que la política y la pandemia ya hace tiempo comenzaron a entremezclarse y Larreta empieza ahora a definir su lugar en la oposición y dentro de su propia agrupación, navegando entre el ala dura y la más moderada a la que parece abonar. Se define así un buscador del diálogo, un “dialoguista”.
Tal vez si no fuera por el coronavirus y la batalla dramática contra la pandemia, Alberto Fernández nunca hubiera llamado “amigo” a Larreta ante un público de gobernadores aliados y opositores. Una deferencia de la cual el jefe de Gobierno porteño busca marcar distancia desde que ocurrió. Quizá no haya previsto para considerarlo, que el Presidente, sin ser su “amigo” como él piensa, le ha brindado una silla a su mesa, casi como a un íntimo, provocando su expansión en todo el país, algo que no tenía previsto para este año el jefe de Gobierno, a quien también sacudió la pandemia sus planes de perfil bajo y metrobuses hasta 2021, fecha electoral. Un equilibrista que empieza a diferenciarse, poco, del ala más dura del macrismo que le recrimina su cercanía con el Presidente y también de aliados como Elisa Carrió, quien lo criticó por su manera de abrir la cuarentena en esta etapa.
La grieta
Lo curioso es que también, utilizando esa consideración elogiosa de Alberto F, Larreta marcó que Mauricio Macri tampoco es su amigo. El jefe de Gobierno indicó las diferencias afectivas a su estilo. Sobre el expresidente, dijo que “le tengo un afecto muy grande. Trabajo con él hace 15 años, le tengo mucho afecto, compañerismo”, pero para él amigos son otros. Y acotó: “Yo soy sincero. Hace tres años hubiera contestado lo mismo. Digo lo que siento...”, al aludir a las implicancias políticas que esa diferenciación llevan ala interna de Juntos por el Cambio.
Acerca del “amigo” Alberto, el mandatario señaló ante los micrófonos radiales que “tener diálogo no significa que tengamos que pensar igual, sino que podamos sentarnos a una mesa e intercambiar opiniones”
Es que, para Larreta, “la palabra amigo es fuerte. Para mí, esos son los que conozco hace 40 años, que voy a la cancha o me junto a comer con la condición de no hablar de política. Le doy mucha importancia a la connotación de la palabra amigo”.
“En el trabajo, en la política, tengo gente con la que tengo buena relación”, remarcó el jefe de Gobierno porteño, quien en cambio con la exgobernadora María Eugenia Vidal, mantiene “una relación personal, muy cercana”.
En otro sentido, también marcó su punto de vista diciendo que “yo jamás estoy de acuerdo con las posiciones extremas. No creo que los extremos sean buenos para la Argentina, yo creo en el diálogo” y que “tenemos que terminar con la grieta, ese es uno de los grandes desafíos de la Argentina”.
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