Larreta se prepara para el final del recreo. Preocupa la ocupación de camas

Política

El jefe porteño quiere llegar al fin de semana con cuarentena flexible. Una suba significativa de ayer presiona para anticipar el inicio de un aislamiento mucho más restrictivo.

Otro récord dramático se registró ayer en términos de la pandemia, con un total de 2.146 casos en la jornada donde el AMBA concentró 2.061 (96% del país) y la Cuidad de Buenos Aires trepó a 1.024, una marca trágica, que podría hacer rever a Horacio Rodríguez Larreta la decisión de esperar hasta el fin de semana para imponer una restricción a la cuarentena flexible del territorio porteño.

La aritmética es impiadosa por estas horas para Larreta y cuando los números son cambiantes de repente, la situación que reflejan se muestra complicada. A eso atiende el jefe de Gobierno porteño, mientras no parecen del todo claras las razones para reforzar la batalla contra el coronavirus con un aislamiento que vuelva a ser estricto, pero que también se controle su cumplimiento. Eso no ocurre en estos días y los ejemplos son muchos. No es estricto el distanciamiento en los parques, ni en las calles porteñas y el relajamiento y la imposibilidad de controlarlo todo ante un comportamiento social disímil hace temer en una imposición que en la práctica se transforme en descontrol.

Ayer, en la reunión que mantuvieron el jefe porteño, el gobernador Axel Kicillof y el presidente Alberto Fernández, Larreta requirió más tiempo. Otra vez los números no dan respuesta para explicar qué puede suceder en esos días en los que buscará monitorear más lo que sucede en la Ciudad de Buenos Aires con respecto a la epidemia de coronavirus.

El Gobierno porteño asegura que el índice de “contagiosidad”, el R0, se mantiene estable, pero al mismo tiempo resulta “muy preocupante” para la administración de Larreta tanto el aumento de casos de contagios por coronavirus como la ocupación de las camas del sistema de Salud, que puede colapsar al ritmo que se presentan los enfermos. Mientras, la idea que concilia Larreta con los propios y con expertos es mantener unos días más el “recreo” que impuso en las últimas semanas al aislamiento, cuando decidió que abriera 85% del comercio minorista, se autorizaran paseos para los niños sábados y domingos y salidas a correr a diario. Un alto en la cuarentena con la certeza de que en algún momento se debe volver atrás.

Nuevamente los números hacen revelaciones. Este diario publicó hace seis días la situación en ese sentido, dando cuenta de que ya estaba ocupado el 50% (y un poco más) de la capacidad de camas para infectados por coronavirus en el sistema de salud público. Los mismo datos del ministerio de Salud de la Ciudad de Buenos Aires, alivian ahora dando un porcentaje menor de esa cifra crítica y protagónica para definir, si la hay, una nueva estrategia para combatir el virus. No es que los casos hayan disminuido, ni que las altas hayan aumentado -para más, esas dos variables mantienen distancia con un ritmo mayor en contagios que en pacientes curados-. Es que ahora el Gobierno porteño agrega camas para la asistencia.

De esa manera, a las 300 camas dispuestas para terapia intensiva se le agregarán 100 más, con respiradores que provee para la Ciudad de Buenos Aires el Gobierno nacional. Así, la cuenta es otra. Con datos del domingo, las camas para enfermos graves de Covid-19 utilizadas son 172, lo que representa (si se suman las cien prometidas) 43% de las disponibles. Con los datos de la semana pasada ya se estaría hablando de 57% de la ocupación.

Algo similar sucede con los considerados enfermos “moderados”, que totalizan 654 (hasta el domingo). La semana pasada el Gobierno porteño daba cuenta de 1.100 camas, pero dispone ahora de 400 más acondicionadas. También el Gobierno porteño aumenta el lugar para enfermos leves, que son especialmente dispuestos en hoteles arrendados por la Ciudad y que totalizaban ayer a la mañana 2.392, para aproximadamente 5 mil camas según el Gobierno de la Ciudad, que contabilizaba 4 mil la semana pasada.

Como sea, los datos de ayer son de un aumento significativo, pero en el Gobierno porteño aseguran que “hay que confirmar la tendencia” porque los casos subieron jueves, viernes y ayer, mientras que sábado y domingo baja todos los fines de semana. “Si la tendencia se mantiene en este sentido por supuesto que se tomara la medida que se tenga que tomar”.

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