29 de octubre 2003 - 00:00

Ibarra, rey de récords

Logró Aníbal Ibarra un récord que pocos registran. Con más de 112 mil empleados -¿alguien sabrá decir alguna vez cuántos de ésos son «ñoquis»?-, lo que arroja un promedio de casi 10 empleados municipales por manzana y alrededor de 4 por cada cuadra porteña, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires destina una cifra ínfima de trabajadores para realizar las tareas clave de fiscalización.

Se sabe que el Estado controla poco y mal y que, en la mayoría de los casos, no es por falta de personal.

• Escuelas

Lo que ocurre con la Dirección de Infraestructura Educativa porteña, que tiene por función fiscalizar las 1.047 escuelas que hay en la Ciudad, no tiene explicación: con 250 personas dependientes de ese organismo, pero menos de 10% de ese número -22 arquitectos- se destinan a controlar el estado de los 700 edificios escolares que hay en la Ciudad.

Es decir, cada uno debe recorrer 32 establecimientos para chequear su situación edilicia. En una Ciudad muchas veces caótica, que ofrece una pésima atención al público y donde ni se prioriza el control estatal de las escuelas ¿de qué sirve pagar mensualmente 112 mil sueldos?

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