10 de noviembre 2003 - 00:00

Kirchner y Solá, otra vez juntos para cerrar polémica

Néstor Kirchner y Felipe Solá volverán hoy a mostrarse juntos. Luego del fuego político por la inseguridad, la postal del reencuentro será un pueblo castigado por el agua, una paradoja fiel para ilustrar el zigzagueante vínculo entre el patagónico y el bonaerense.

Con el forcejeo en torno a Juan José Alvarez reprimido -el enemigo que eligió Olivos, pero que Solá protegió casi como acto de supervivencia-, el Presidente invitó al bonaerense a subirse al helicóptero en que viajará a Florentino Ameghino, en el nordeste provincial.

Es un gesto hacia La Plata. Solá, el viernes, clausuró todas las sospechas sobre la continuidad de J.J. Alvarez -«los ministros se van cuando quiero yo o cuando quieren ellos», dijo-, y desde entonces, el kirchnerismo no volvió a embestir contra el bonaerense.

Un rato después, en una simulación de concordia, Solá recibió a Gustavo Béliz en la sede porteña del Banco Provincia. El ministro le dijo: «Si vas a fondo contra la corrupción sin importar quién la ampare, el Presidente está dispuesto a salir a bancarte todos los días».

A continuación de ese encuentro, se repartió a la prensa un comunicado oficial que anunciaba que Kirchner y Solá compartirían el acto de Ameghino (ver página 20), del que también participarán el ministro de Infraestructura, Julio De Vido, y el de Interior, Aníbal Fernández.

Juntos otra vez, Kirchner y Solá anunciarán obras antiinundaciones, pero la clave de la reunión será su reencuentro tras los topetazos que desde Casa Rosada cayeron sobre Alvarez y la embestida de Solá contra Duhalde y el duhaldismo el jueves pasado en una revista.

• Presión

Esa es, en definitiva, la cuestión de fondo: Kirchner presiona a Solá -que lidia con parte del duhaldismo en la provincia por el reparto de la Legislatura provincial-, con la excusa de la inseguridad, pero en el fondo quiere arrastrarlo en su propia batalla contra el PJ bonaerense.

Por eso el show compartido; por eso el mensaje de Béliz prometiéndole al gobernador apoyo diario, si avala el juego de Olivos de convertir la inseguridad en un fenómeno político cuyo origen es la supuesta connivencia entre dirigentes del peronismo y policías.

En el fondo, lo que pretende Kirchner es construir su propio poder en la provincia, y en su estrategia, Solá asoma como el aliado natural. Esa apuesta implicaría distanciarse de
Eduardo Duhalde, si no significa, en realidad, romper su convivencia con él.

Pero el bonaerense, como tantas otras veces, duda. Tiene un antecedente muy cercano sobre los vaivenes presidenciales: el último martes Kirchner lo recibió en la Casa de Gobierno y le prometió moderación, pero unas horas después volvió a reclamar una purga de la Bonaerense.

Ante esos cambios, Solá no logra develar a quién apunta el patagónico. ¿Contra el duhaldismo que lo recela tanto o más que al gobernador? ¿O contra el propio Duhalde con quien Solá debe resolver aún una disputa de poder en la Legislatura provincial?

Lo primero es todavía difuso; sobre lo segundo, el gobernador envió una señal: le dijo a Duhalde que jugará contra quien sea para garantizar la gobernabilidad proclamando a un hombre suyo en la jefatura parlamentaria, aunque eso implique
confrontar con sectores del PJ ligados al ex presidente.

«Lo voy a hacer, me acompañes o no»,
le dijo.

Kirchner, a pesar de su sintonía con Duhalde, aplaudió la voluntad de Solá de animarse a esa pulseada. De algún modo, le servirá para testear el poder de fuego de su eventual aliado.

Presidente y gobernador tendrán hoy la posibilidad de hablar en privado. Viajarán juntos a Ameghino, donde es probable que
Carlos Reutemann también se trepe al escenario montado en la plaza central para, ante más de 5 mil personas, firmar el contrato de inicio de obras contra las inundaciones.

Más allá de la pasión pública propia de una región que hace años que convive con el agua,
los peronistas hermanos García -Patricio y Andrea, senador e intendenta, los jefes del distrito- animaron el mitin que, saben, es un forma de elogio que Kirchner disfruta y agradece.

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