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De un estudio del Centro de Estudios Unión Nueva Mayoría surge que de los 10 estados independientes de Sudamérica, 7 atravesaron crisis políticas que desembocaron en la interrupción de mandatos:
• En el caso de la Argentina, en 1989 la presidencia de Raúl Alfonsín (1983-1989) se ve afectada, en su último año de gestión, por una escalada hiperinflacionaria que desemboca en un conflicto social: un estallido de saqueos a comercios en los barrios más pobres del Gran Buenos Aires, Gran Rosario y otros centros urbanos, que deja como resultado 14 muertos y docenas de heridos. De común acuerdo con el Presidente electo en mayo de 1989, Carlos Menem, se decide adelantar la entrega del poder (prevista para diciembre de ese año) a través una renuncia del mandatario saliente.
• Tres años más tarde, en Brasil, se interrumpía el mandato de Fernando Collor de Mello, destituido por el Congreso tras enfrentar cargos de corrupción y tráfico de influencias políticas. El proceso se inicia con la renuncia, en octubre de 1991, del titular de Petrobrás, quien denuncia al presidente y a su asesor, Paulo Farias, de haberlo presionado para hacer «operaciones irregulares». Un mes después, el 29 de setiembre, la Cámara baja votó casi por unanimidad en favor de la destitución, lo que fue inmediatamente ratificado en el proceso de enjuiciamiento que se abrió en el Senado.
• Ocho meses después, en Venezuela se producía la destitución de Carlos Andrés Pérez, que tenía entre sus antecedentes el estallido social conocido como «el Caracazo» a escasos meses de asumir, y dos alzamientos militares. A partir de una causa por corrupción que se abre contra por la malversación de fondos públicos, y sin el apoyo de su propio partido, el Congreso promueve un rápido juicio político que lo destituye en el último año de su gobierno.
• El caso de Abdalá Bucaram en Ecuador se produce a partir de una escalada de manifestaciones de repudio al gobierno, al conocerse públicamente una serie de escándalos de corrupción protagonizados por el Presidente y miembros de su familia.
Estas primeras crisis de la «Tercera Ola democrática» en América del Sur, que se producen entre 1989 y 1997 (Alfonsín, Collor de Mello, Pérez y Bucaram) se caracterizaron, sin embargo, por su resolución institucional: el acuerdo y la entrega anticipada en el caso de la Argentina, y los procesos de destitución parlamentaria, con la asunción del vicepresidente para completar el mandato, en Brasil y Venezuela. El proceso a Collor y, en menor medida, también el de Pérez fueron vistos internacionalmente como pasos hacia la consolidación de las jóvenes democracias sudamericanas, que puestas a prueba por crisis políticas encontraban, sin embargo, una solución a través de mecanismos institucionales, como la destitución. La remoción de Bucaram, aunque más polémica, también entra en esta categoría.
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