28 de abril 2003 - 00:00

Menem desatendió a independientes y debilitó un triunfo que era obvio

Que Carlos Menem haya salido primero es obvio. Desde que empezaron a definirse las candidaturas -hacia diciembre pasado- encabezó las encuestas serias y desafió las falseadas. Pero igual se esperaba mejor performance o diferencia con el que le seguía. Un Néstor Kirchner segundo no era obvio pero es comprensible: hubo un formidable esfuerzo desde el gobierno por imponer su candidato oficial.

Desde facilitarle canales de la TV oficial hasta financiarle la campaña, algo que incluyó encuestas pagas y todas las medidas que desde la titularidad del Poder Ejecutivo se pueden usar para tratar de digitar unos comicios, las dispuso Duhalde.

Pensemos que hasta en la mañana de las elecciones se anunció una medida falsa -desmentida por funcionarios responsables del propio gobierno- como que la empresa aérea LAPA sería estatizada vía LADE, la pequeña empresa del Estado que sólo tiene 2 aviones chicos. Fue el proselitismo electoral final en tiempo de veda política. Sólo fue la culminación. Antes de eso todas las medidas drásticas de recuperación del país que pudieran haber afectado al candidato oficial fueron postergadas hasta después del 25 de mayo (suba ineludible en las tarifas públicas, despidos laborales congelados, realizar un superávit presupuestario adecuado para pagarles a acreedores del exterior, abonarles las compensaciones a los bancos por la pesificación, rescate de bonos provinciales, qué hacer con deudores no bancarios, subsidios sin contraprestación laboral y muchos más).

• Salida imposible

No le es fácil a una parte importante de la masa electoral llegar a percibir los dolores que se le postergaron. Menos aún concluir que si es este mismo gobierno, que postergó lo impolítico, el que triunfa el 18 de mayo, le será prácticamente imposible darle salida al país. Precisamente por eso, porque todos los acreedores de la Argentina -fundamentalmente del exterior- adormecieron sus demandas esperando que otra clase de gobierno asuma.

No deja de ser elogioso lo que han logrado los opositores -incluido ser primero y tercero- en el contexto tan especial que planteó el duhaldismo para esta elección: desde anular la interna partidaria hasta volcarse a un candidato sobre otros del mismo partido en el gobierno. No se recuerda en la historia política del país intervención semejante de quien desempeña el Poder Ejecutivo y sueñe con un sucesor propio, digitado. Pensemos que Kirchner gana en las provincias patagónicas, como siempre se pronosticó por ser de la región, pero también donde estaban los gobernadores que apoyaron a Duhalde y recibieron fuertes aportes de fondos por ello. Es el caso de Eduardo Fellner en Jujuy y de Gildo Insfrán en Formosa. Más la provincia de Buenos Aires. Demostraría que la combinación ejercicio del Poder Ejecutivo más aparato partidario genera buenos resultados. Hasta ahora, en elecciones generales, el «aparato» nunca funcionó fuera de las internas. Es toda una novedad si pensamos que sólo en Tucumán falló el aporte de fondos y allí no ganó el candidato oficial.

Para Néstor Kirchner haber llegado a un ballottage es también un logro si consideramos que hace 5 meses nadie a nivel popular pronunciaba bien su nombre ni sabía con exactitud qué provincia gobernaba. Su principal triunfo pareciera que en definitiva sería el de ayer. Ganar la segunda vuelta el 18 de mayo le será difícil. Y aun cuando superara ese escollo, tampoco le será fácil gobernar con un triunfo del cual se creerá dueño Eduardo Duhalde y se lo hará sentir, más tarde o más temprano.

En función de país no es satisfactorio el resultado en cuanto a que el voto racional y de economía ortodoxa, que se necesita para superar esta crisis tremenda, necesitaba más diferencia de la que las cifras muestran sobre el populismo y el clientismo político que representan la línea Duhalde vía Kirchner. Ni pensar ya en aquel sueño de los mercados de un ballottage entre Menem y Ricardo López Murphy.

• Sumatoria

No obstante, hay que tener en cuenta que ese voto racional entre Menem y Ricardo López Murphy supera 40%. Si es posible que los votos de Adolfo Rodríguez Saá se sumen a ese sector se superaría 50%.

A Kirchner cabría sumarle los votos de la izquierda. Inclusive es posible que su llegada al segundo lugar, desplazando a López Murphy, se deba a esa última aberrante jugada del duhaldismo de abstenerse de condenar a Cuba pese a que haya detenido a 75 opositores políticos -incluidos periodistas- y fusilado a 3.

Pero los debieron perder Elisa Carrió y algún partido puro de izquierda. No, desde ya, López Murphy ni Menem.

Sobre el candidato de Recrear cabe decir que hizo lo máximo posible, incluido llegar a un tercer puesto que casi nadie le vaticinaba en su arranque. Su porcentual es bueno en este contexto de voto justicialista dividido que planteó Eduardo Duhalde. No servirá y deberá usar bien lo recolectado cuando haya un justicialismo unido con candidato único.

• Confiado

Salvo que hubiera fraude, Menem debió obtener más votos, aun cuando haya salido primero. Se lo vio demasiado confiado durante este proselitismo porque tenía un caudal propio importante. Pero dedicó sus actos públicos casi exclusivamente a ese mismo caudal de votantes que ya tenía asegurado y no a los que dudaban de él (profesionales, comerciantes, estudiantes, etc.). Inclusive los actos masivos fueron dirigidos más a los activistas, que son llevados, que a los millones de personas que lo ven por televisión y no le sumaron votos a los que tenía y quizá le restaron del sector moderado que se volcó mucho a López Murphy. Este, además, tuvo la mejor campaña televisiva de todos los candidatos. Ese fue antes y es ahora el electorado que necesita para triunfar en segunda vuelta. Para Duhalde hacia Kirchner traer los votos de la Carrió y algo de Rodríguez Saá, sin que exista ninguna posibilidad de arreglo entre el sanluiseño y Duhalde, salvo que éste lo mande a gestionar a Kirchner.

Pero hay un pacto previo a lanzarse a los comicios entre Carlos Menem y Adolfo Rodríguez Saá. Son las variantes en el apasionante y por primera vez aplicable ballottage en la política argentina.

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