Menem desatendió a independientes y debilitó un triunfo que era obvio
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Para Néstor Kirchner haber llegado a un ballottage es también un logro si consideramos que hace 5 meses nadie a nivel popular pronunciaba bien su nombre ni sabía con exactitud qué provincia gobernaba. Su principal triunfo pareciera que en definitiva sería el de ayer. Ganar la segunda vuelta el 18 de mayo le será difícil. Y aun cuando superara ese escollo, tampoco le será fácil gobernar con un triunfo del cual se creerá dueño Eduardo Duhalde y se lo hará sentir, más tarde o más temprano.
En función de país no es satisfactorio el resultado en cuanto a que el voto racional y de economía ortodoxa, que se necesita para superar esta crisis tremenda, necesitaba más diferencia de la que las cifras muestran sobre el populismo y el clientismo político que representan la línea Duhalde vía Kirchner. Ni pensar ya en aquel sueño de los mercados de un ballottage entre Menem y Ricardo López Murphy.
• Sumatoria
No obstante, hay que tener en cuenta que ese voto racional entre Menem y Ricardo López Murphy supera 40%. Si es posible que los votos de Adolfo Rodríguez Saá se sumen a ese sector se superaría 50%.
A Kirchner cabría sumarle los votos de la izquierda. Inclusive es posible que su llegada al segundo lugar, desplazando a López Murphy, se deba a esa última aberrante jugada del duhaldismo de abstenerse de condenar a Cuba pese a que haya detenido a 75 opositores políticos -incluidos periodistas- y fusilado a 3.
Pero los debieron perder Elisa Carrió y algún partido puro de izquierda. No, desde ya, López Murphy ni Menem.
Sobre el candidato de Recrear cabe decir que hizo lo máximo posible, incluido llegar a un tercer puesto que casi nadie le vaticinaba en su arranque. Su porcentual es bueno en este contexto de voto justicialista dividido que planteó Eduardo Duhalde. No servirá y deberá usar bien lo recolectado cuando haya un justicialismo unido con candidato único.
• Confiado
Salvo que hubiera fraude, Menem debió obtener más votos, aun cuando haya salido primero. Se lo vio demasiado confiado durante este proselitismo porque tenía un caudal propio importante. Pero dedicó sus actos públicos casi exclusivamente a ese mismo caudal de votantes que ya tenía asegurado y no a los que dudaban de él (profesionales, comerciantes, estudiantes, etc.). Inclusive los actos masivos fueron dirigidos más a los activistas, que son llevados, que a los millones de personas que lo ven por televisión y no le sumaron votos a los que tenía y quizá le restaron del sector moderado que se volcó mucho a López Murphy. Este, además, tuvo la mejor campaña televisiva de todos los candidatos. Ese fue antes y es ahora el electorado que necesita para triunfar en segunda vuelta. Para Duhalde hacia Kirchner traer los votos de la Carrió y algo de Rodríguez Saá, sin que exista ninguna posibilidad de arreglo entre el sanluiseño y Duhalde, salvo que éste lo mande a gestionar a Kirchner.
Pero hay un pacto previo a lanzarse a los comicios entre Carlos Menem y Adolfo Rodríguez Saá. Son las variantes en el apasionante y por primera vez aplicable ballottage en la política argentina.




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