Las reuniones que Néstor Kirchner le dedicó la semana pasada a un puñado de delegados piqueteros -también a Hebe de Bonafini-, para recomponer el vínculo político con ese sector tras la denuncia que llevó a la Justicia por la toma del Ministerio de Trabajo, no sirvieron para apagar la marcha que mañana el ala dura del universo piquetero hará contra el gobierno.
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Los grupos que integran el Bloque Piquetero Nacional, acompañados por otros clanes de línea dura, se movilizarán mañana desde el Congreso hasta Plaza de Mayo, «en contra de la criminalización de la protesta y en reclamo de puestos de trabajo».
La megamarcha, convocada a partir de las 15, en la plaza ubicada frente al Congreso, concluirá frente a la Casa de Gobierno.
El malestar que la denuncia oficial generó en todo el espectro piquetero -aun en los dialoguistas como Luis D'Elía o Juan Carlos Alderete- disparó la convocatoria a la movilización anunciada la semana pasada, de la que participarán 32 organizaciones de desocupados, sindicales, federaciones estudiantes y asambleas populares.
La marcha es, en primer lugar, en repudio a lo que los grupos de desocupados consideran la «judicialización y criminalización» de la protesta social, aunque también es un nuevo pedido por las reivindicaciones sociales que mantienen las agrupaciones en lucha.
También contribuyó la amenaza del gobierno, luego descartada, de conformar una brigada antipiquetes para controlar a los grupos de desocupados. «Nosotros no nos agotamos en el eje de discusión de la semana pasada; además de oponernos a la represión y de pedir la despenalización de todos los compañeros, marchamos por un aumento salarial, por la creación de puestos de trabajo genuino y la reapertura de la inscripción a los planes Jefas y Jefes de Hogar, entre otros puntos», resumió Néstor Pitrola, dirigente del Polo Obrero.
Además, minimizó la diferenciación que se pretende hacer, desde el mismo oficialismo, entre «piqueteros duros y piqueteros dialoguistas» al afirmar que «lo concreto es que el Estado no ofrece ninguna solución concreta a las demandas» de trabajo, entre otras, que mantienen los diversos grupos de desocupados.
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