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De acuerdo con el relato de Rodríguez Varela, en Holanda se busca evitar la intervención policial directa todo lo posible. Los clubes son responsables de la seguridad de los espectáculos que organizan y deben responder con custodios privados desarmados -en general estudiantes jóvenes-y entrenados por la Policía.
En los días previos al partido efectivos de la Policía visitan a los barras bravas más duros en sus casas y les advierten que están siendo observados.
No se permite la venta de alcohol durante todo el día del partido en una zona establecida.
Antes de ingresar al estadio, los barras bravas deben concentrarse en lugares preestablecidos. Los tickets que adquieren incluyen la entrada y el transporte -a cargo del equipo visitante-desde ese lugar de encuentro hasta el estadio, lo que permite a los clubes ejercer el derecho de admisión.
Si un simpatizante resulta detenido, no podrá ingresar por dos años a un estadio para ver a su equipo.
La Policía sólo interviene en caso de disturbios graves, en
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