21 de marzo 2005 - 00:00

Sin hombres

El ARI, todos lo saben, es un matriarcado que gira en torno de Carrió y que, sin quererlo, se convirtió en un partido dominado casi todo por mujeres. Por eso, frente al desafío electoral de este año, el ARI tiene por delante un problema inédito: alguien podría acusarla de no respetar el «cupo masculino», lo que podría invertir la práctica histórica de que hijas, mujeres y amantes de funcionarios terminan, gracias a ese vínculo, ocupando un despacho en el Congreso.

Elisa Carrió
Elisa Carrió
Elisa Carrió tiene otro molino contra el que pelear. La ex diputada agregó a su lista de enemigos íntimos -apenas un escalón debajo de Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde- a la UCR y otras fracciones «progresistas» que, en octubre, comerán de su mismo plato electoral.

Cada mañana, Carrió riega la sospecha de que la Casa Rosada alimentará a todos y cada uno de los grupos que puedan capturarle votos a su partido, el ARI; presume -no sin algo de razón- que en la mesa de arena presidencial su nombre figura como una colina por conquistar.

La primera reacción defensiva, temerosade conspiraciones de entrecasa, fue prohibir la opción de alianzas electorales. Curada de fracasos recientes -el socialismo tras un debate por el aborto se fugó con parte de su ejército legislativo-, Carrió competirá en soledad.

Con ese esquema, Carrió apostará la supervivencia de su partido prácticamente a una sola figura, la suya. Por eso, en el ARI hablan que la candidatura de su jefa como diputada por la Ciudad de Buenos Aires es, en realidad, una candidatura nacional; una supracandidatura.

Hay una contradicción: todas las fichas se le ponen a Carrió mientras, por otro lado, atribuyen a una operación de la Casa Rosada el planteo de que el ARI es un partido «personalista» que se agota en la chaqueña. Aquí las necesidades y las chances:

• De los diez diputados nacionales que tiene en la actualidad, reunidos en el bloque que conduce Eduardo Macaluse, el ARI debe renovar cinco bancas: dos por Buenos Aires (Marcela Rodríguez y Fabián Di Nuccio), una por Santa Fe ( Alberto Piccinini) y las dos que tiene por Capital Federal: María América González y Laura Mussa. Los pronósticos son auspiciosos por un lado y oscuros por otro. En Capital, con la tracción Carrió, podrían incrementar su presencia a 3 legisladores. Pero parece difícil repetir por Santa Fe mientras es apresurado estimar qué ocurrirá en Buenos Aires. Al margen de las estimaciones que hacen en el ARI, que se ilusionan con sumar otras bancas por Tierra del Fuego, Mendoza y Entre Ríos, entre otras provincias.

• Días atrás, el ARI nacional, cuya secretaria general es
Elsa Quiroz, dispuso que no hará alianzas electorales, postura a la que irán adhiriendo las franquicias provinciales. Este sábado, lo mismo hizo, en el Centro Cultural San Martín, el ARI Buenos Aires que preside Carlos Raimundi. Lo convenido es que no habrá pactos a nivel macro -es decir, con otros partidos-, mensaje dirigido al socialismo y al frente amplísimo que comenzó a construirse en Rosario, donde se amontonan desde Margarita Stolbizer (UCR) hasta el PC de Patricio Etchegaray, además del socialista Hermes Binner.

• Sin embargo, se permitirán acuerdos a nivel municipal, seccional y eventualmente -¿en Neuquén?- en alguna provincia, en la medida que exista un compromiso global: es decir, que no sea un acuerdo pasajero ni, por caso, el ARI vaya aliado a un partido vecinal que apoya la boleta de otro partido a nivel provincial. Eso apunta a cuestiones específicas: en Buenos Aires, por ejemplo, el ARI tiene dos intendentes -Ricardo
Ivoskus de San Martín y Edgardo Burgos de Salto- y mantiene una alianza táctica con Mario Secco de Ensenada, quien, de todos modos, mantiene un vínculo fluido con el kirchnerismo y hasta suele coquetear con Felipe Solá.

• La otra urgencia es mantener su presencia en las legislaturas provinciales y en la de la Ciudad de Buenos Aires. En el Parlamento porteño se agota el mandato de
Fernando Cantero -pero sigue Fernando Melillo-, mientras en el bonaerense se le termina la estadía a Horacio Piemonte y Mirta Atrip. En Capital, si Carrió no patina, el ARI podría conseguir -como mínimo- seis de las 30 bancas en juego. En Buenos Aires, en cambio, tiene que alcanzar el piso en el sur del conurbano y en el norte provincial para retener los escaños.

• Otro punto por resolver es el cupo masculino:
el ARI abunda en dirigentes mujeres, al punto que Carrió debe tomar la precaución de guardar algún sitio para los hombres.

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