El Senado se encaminaba anoche a aprobar la nulidad de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final. Un desatino jurídico que, sin embargo, es bienvenido por las Fuerzas Armadas. Precisamente por su insensatez, será inaplicable para cualquier juez que examine algún caso: las leyes no se anulan; a los sumo, un magistrado puede declararlas inconstitucionales. El beneplácito militar se debe a que con esta salida el gobierno consiguió evitar las bochornosas citaciones del juez Baltasar Garzón y, por lo tanto, las extradiciones de uniformados a España. Tanto el oficialismo, que dio sus votos, como el radicalismo, que facilitó el «quórum», despejaron el tránsito de esta ley por la Cámara alta. Además, el Senado aprobó con dos tercios la ratificación de la convención sobre la imprescriptibilidad de crímenes de guerra y lesa humanidad. Los senadores quedaron así alineados con Kirchner en leyes que conseguían, aun por el absurdo, como en el caso de la primera, apoyo casi unánime. Queda para otras iniciativas (postulación de Zaffaroni para la Corte, condena a Moliné en el juicio político que se le sigue) evaluar el grado de solidaridad del Senado con la Rosada en medio de la crisis entre Kirchner y Scioli, que preside ese cuerpo.
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Los senadores del PJ tomaron la decisión de aprobar todos los proyectos después de una reunión de bloque donde pesaron tres argumentos fuertes. Informate más
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