Un panorama alarmante
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• Enajenación
Puede pensarse -y se ha hecho- en que agotadas todas las formas de demagogia criolla para apuntalar a un candidato (que no asegura hasta ahora continuidad al duhaldismo) a 10 días de las elecciones, se haya pensado en sumar otro sector de votantes al posible voto cautivo de los millones de subsidiados, de los pasados a engrosar el Estado con el empleo público concedido, de los piqueteros pagados, del asistencialismo, de los endulzados por las «manzaneras», de los aportados por caudillos provinciales discriminados con más pagos desde el Estado.
Eso es el duhaldismo electoral base. Es costoso mantenerlo, pero no es mayoría.
Concretamente, la enajenación particular de Duhalde -no dejar el poder- lo debe haber hecho elucubrar: «sumemos a nuestro clientismo una masa de izquierda flotante». No grande, pero sí capaz de acercar a Néstor Kirchner, el candidato oficial, por lo menos a la posibilidad de un ballottage. La derivación inmediata de ese pensamiento de desmerecer la nación votando lo que Cuba quiere para sumar izquierda a Kirchner es que no sería posible arrebatarles esa izquierda pura y más inteligente a líderes de ese sector, como Luis Zamora en una punta y el socialismo de Bravo en la otra, pero sí al izquierdismo intermedio y más timorato. Por ejemplo, el que podría estar junto a una Elisa Carrió a la que no le ven chance de llegar al ballottage y, entonces, hay que extraerle adeptos. Carrió, ante la maniobra, también apoya a esta Cuba sangrienta.
Hay consecuencias temibles y hasta ahora no pensadas en esta decisión de cambiar la votación sobre Cuba en la ONU en momentos en que el mundo y hasta antiguos defensores del castrismo repulsan a Fidel Castro. Por caso, que si con tantos artilugios desde el poder por imponer al candidato Kirchner éste lograra ser consagrado en las urnas sumando izquierda entraría en peligro no sólo la recuperación de la economía sino también la democracia en la Argentina.
Es también inevitable la derivación. Con el santacruceño Kirchner y la posibilidad de que lleve junto a sí a Roberto Lavagna a un eventual gobierno significaría, automáticamente, la repulsa internacional de los países acreedores y del Fondo Monetario. La Argentina sería obligada a pagar sus deudas sin perdón o plazos posibles. Pero además un candidato como Kirchner, exigiendo a Duhalde el voto a favor de Cuba pese a detenciones y fusilamientos, deja traslucir un tremendo desapego a los derechos elementales del hombre y por tanto a las formas democráticas.
Fundidos y aislados del mundo en lo externo y sin libertad ni democracia en lo interno es algo que alarma con sólo pensarlo como futuro próximo para la Argentina. Se presiente que no podrá ser, que los argentinos son díscolos y desavenidos. No a nivel de suicidas. Pero el peligro está, ha sido revelado.




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