Vuelve Duhalde pero elude quejas sobre su heredero
-
Massa apoyó a Lula antes del balotaje de Brasil: "Mañana y siempre del lado Lula de la vida"
-
Carlos Rodríguez: "No había condiciones para sostener la convertibilidad en los '90, pero en esa época creía que sí"
Ya la semana pasada, el veterano Manuel Quindimil despotricó porque Kirchner no avisa cuando él o sus ministros van a visitar Buenos Aires. Ese es el más tibio de los reproches que algunos PJ exponen contra el Presidente y que, salvo entre ellos, no pueden confesar a nadie.
No pueden hacerlo, claro, ante Felipe Solá: contra el gobernador también acumulan maldiciones, como el trato que les dio respecto de la polémica ley de tragamonedas en la Legislatura provincial.
Pero desde Europa, Duhalde advirtió a los suyos que ve bien lo que está haciendo su sucesor y que su decisión es «no meter-se en problemas»; es decir, no confrontar con Kirchner.
«Todavía no me recuperé. Recién ahora me estoy relajando pero un mes no alcanza», le confesó a un ex funcionario suyo con quien se cruzó en Italia días atrás, adonde el bonaerense se dedicó a leer libros de historia -sus preferidos-y ensayos sociológicos sobre globalización.
Con eso despunta su nueva pasión, la ufanía de conferencista. Como recibió invitaciones de universidades de España y Jorge Remes Lenicov le arrimó una idea para brindar una charla en la ONU, Duhalde comenzó a cerebrar un «speech» para explicar lo que él denomina el «caso argentino».
Alienta el ex presidente la intención de salir a comentar en circuitos académicos cómo, en pocos meses, el país se recuperó del incendio social, político y económico de fines de 2001 y comienzos de 2002. De algún modo, un recurso para seguir descansando.
Distinto es lo que le espera a su esposa, Hilda Chiche Duhalde. Como es candidata en Buenos Aires, saldrá de campaña -lo hará recién en agosto-y además se dedicará a trabajar en la cuestión social, rubro en el que no quiere perder terreno ante Alicia Kirchner, su reemplazante.


