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No hubo récord de sufragios en la cosecha de Zamora (en 2001, toda la izquierda arañó 20% en el distrito y ayer, 14,56%), pero la fuerte polarización no impidió que consiguiera dos bancas en Diputados para su sello, Autodeterminación y Libertad, y que quedara tercero en la recolección de sufragios a jefe de Gobierno, con 12%, incluso en barrios no afines a su pensamiento, como Belgrano. Le sobró para superar a la lopezmurphysta Patricia Bullrich y, por supuesto, al radical Cristian Caram. «Lo conseguimos sin tener al presidente de la Nación de nuestro lado, sin estructuras partidarias ajenas», ironizó sobre la relación Néstor Kirchner-Aníbal Ibarra y la entente del PJ local con Mauricio Macri.
Eludió dar detalles y no explicó si correspondía la abstención, el voto en blanco o lo que él mismo llegó a proponer en las presidenciales del 27 de abril, que cada ciudadano reemplazara la boleta electoral por un papel escrito con sus deseos. «Tenemos cuestionamientos profundos a Macri y a Ibarra, que se trasladan al proyecto de país y a formas de hacer política que incluyen la corrupción», denunció con buenos modos. Internacionalista -no hay que olvidar que adscribió a la IV Internacional Socialista-, reprochó a los caciques de Compromiso para el Cambio y Fuerza Porteña que «no se pronunciaran por los modelos del mundo que plantean Tony Blair o George W. Bush».
La especialista en salud mental Marta Susana de Brasi y el asambleísta Carlos Tinnirello engrosarán la escudería que encabeza el propio Zamora. En 2001, el ex líder del trotskismo criollo consiguió retornar al Congreso (había accedido en 1989, por primera vez, con la casaca del MAS), acompañado por Marta Castaño. No pudo evitar un escándalo en escala. Una crisis nunca aclarada por Zamora derivó en que la legisladora electa renunciara sospechosamente antes de la jura.
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