30 de marzo 2001 - 00:00

Advierten sobre graves consecuencias de la clonación en humanos

WASHINGTON - La técnica de clonación, que registra una tasa impresionante de fracasos en los animales, traerá consigo, si es aplicada en el ser humano, niños que sufrirán terribles malformaciones o deficiencias mentales, advierten los científicos.

Al prestar testimonio esta semana ante una comisión investigadora sobre la clonación humana de la Cámara de Representantes norteamericana, varios expertos dieron la voz de alarma frente a los intentos en curso para clonar al primer ser humano.

Abortos naturales, nacimientos prematuros, malformaciones físicas, complicaciones y altas tasas de muertes perinatales: los experimentos de clonación reproductiva en los animales, dicen, muestran que la reproducción artificial de humanos no tiene ninguna posibilidad de tener éxito en el estado actual de los conocimientos.

Un consorcio internacional de científicos dirigido por el ginecólogo italiano Severino Antinori, una científica francesa, miembro de la secta de los Raelianos, así como un médico de Chicago, Richard Seed, están trabajando ahora para clonar un ser humano.

"La experiencia que tenemos con la clonación animal nos permite predecir con un alto grado de certeza que pocos humanos clonados sobrevivirán a un nacimiento y los que lo logren, serían anormales", afirma Rudolf Jaenisch, especialista de clonación animal del Instituto Whitehead de investigación biomédica, situado en Cambridge (Massachusetts, noreste).

Por ahora, cinco especies de mamíferos han sido clonadas, con una tasa de éxito que no excede el 3 a 5%: oveja, ratón, cabra, vaca y cerdo. "La gran mayoría de clones mueren durante los diversos estados embrionarios o al nacer o poco después", constata Rudolf Jaenisch.

La mayor parte de esos clones recién nacidos son muy gordos. Los que sobreviven al periodo perinatal mueren en general en los días o semanas siguientes, debido a malformaciones renales, cardiopulmonares o cerebrales, deformidades físicas, deficiencias del sistema inmunitario, etc.

"En las vacas, casi el 90% de los fetos producidos por clonación mueren o son abortados espontáneamente entre los 35 a 90 días de gestación", dice Mark Westhusin, profesor de fisiología veterinaria de la Universidad A and M de Texas.

La más corriente de las malformaciones observadas hasta ahora en los fetos abortados o los recién nacidos es una placenta anormalmente grande y disfuncional.

Los genetistas no saben todavía con exactitud por qué la clonación reproductiva animal fracasa tan seguido.

"La causa más probable del desarrollo anormal del clon es una reprogramación errónea del genoma", que acarrea una expresión anormal de genes del animal, dice Jaenisch.

El problema es que esta reprogramación errónea no implica alteraciones genéticas o cromosomáticas, haciendo imposible detectar alguna malformación genética en el periodo de la pre implantación o incluso del feto, subrayan los especialistas.

La oveja Dolly, que fue en 1997 el primer animal clonado con éxito, es obesa. "No sabemos por qué", confía Jaenisch.

El caso de Dolly es, sin embargo, edificante. Antes de tener éxito, se registraron 276 fracasos. Y las ovejas tienen una tasa de fertilidad tres a cuatro veces más alta que los humanos. Según el doctor Simon Best, uno de los creadores de la oveja escocesa, se necesitaría un millar de madres portadoras para producir con éxito un niño clonado a partir de una sola célula de un ser humano.

"Lo que quiere decir 999 abortos naturales, recién nacidos muertos o niños nacidos con deficiencias congénitas imprevisibles", revela el presidente de la comisión de investigación, James Greenwood.

Uno de los pocos que parecen convencidos de la clonación humana es Rael, líder de la secta de los Raelianos. Según él, "la clonación es la puerta que nos llevará a lograr la vida eterna gracias a la ciencia. Podremos vivir eternamente. Jamás moriremos", dijo a la AFP.

Los Raelianos trabajan desde diciembre en un laboratorio secreto en Estados Unidos para clonar -a pedido de los padres- a un bebé que murió a los diez meses debido a una problema congénito coronario.

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