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En el gobierno deslizan un fundamento:
Discriminado por zonas, en el conurbano y el Gran Rosario se concentra el mayor nivel de conflictividad.
En ese marco, las fugas -o los intentos-y los motines, como otro reflejo de esa crisis, son un hecho común.
El futuro, según admiten en el gobierno, es amenazante: el hacinamiento en el que viven los presos y las malas condiciones de higiene forman un cóctel incontrolable. «El calor y la proximidad de las fiestas son otros factores críticos», agregó la fuente.El círculo lo cierra con otro dato: en el Sistema Penitenciario Federal se desmadró la relación entre detenidos y liberados. En 2001, el balance era uno a uno;