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Son varias las lecturas sobre la realidad económica y política que Lula heredará del gobierno de Fernando H. Cardoso, pero algunos puntos son conclusivos.
1. Si bien la deuda pública tuvo un peligroso salto -de 30 por ciento al comienzo de la gestión de Cardoso para más de 60 por ciento en este momento-, es dable destacar que Brasil cumplió con todos los compromisos asumidos ante el FMI. Debemos recordar que Brasil recibió más de u$s 40.000 a comienzos del '99 y tiene un acuerdo por u$s 30.000 más en curso.
2. Brasil creció durante todos los años del gobierno Cardoso (aun en el año de la desvalorización del real -1999-, aunque en proporciones muy modestas para el tamaño de su economía).
3. Los índices de inflación fueron los menores registrados en un período de ocho años desde 1939, aunque, por no haber habido un estricto ajuste fiscal en el primer mandato, el control de la inflación por medio de tasas de interés elevadas, aumentó considerablemente la deuda interna.
4. En la balanza comercial, Brasil tuvo déficit consecutivos en seis primeros años de la era Cardoso, registrando un modesto superávit en 2001 y un extraordinario superávit en 2002.
5. El presidente Cardoso es considerado como el presidente que mejor transición realizó en la historia política brasileña, al punto de darle la posibilidad al presidente electo -Lula-de elegir íntegramente el directorio del Banco Central, ya que debe ser aprobado por el Senado y esto debe llevarse a cabo antes del 15 de diciembre, fecha en que el Poder Legislativo entra en receso de actividades.
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