La galería Sendrós atraviesa un buen año impulsado por las ventas concretadas en ArteBA, pero también sufre los coletazos del cepo al dólar.
Coleccionistas e inversores; el gusto y el negocio. En el medio, el mercado de arte argentino, un negocio que crece de la mano de compradores locales que vuelcan su dinero a la adquisición de obras en una economía que obliga a ahorristas y empresarios a imaginar nuevas maniobras para capear la inflación y el cepo al dólar.
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El 2011 fue el mejor año en ventas en la historia del mercado artístico argentino, y algunos de los protagonistas del negocio pronostican un 2012 similar. La Subasta Extraordinaria de grandes maestros que realizó el Banco Ciudad a principios de mes recaudó casi $ 1.500.000 con lotes que duplicaron su valor de base; y si bien no se acercan a las exorbitantes cifras que alcanzan los remates de casas internacionales, los expertos locales aseguran que el mercado argentino crece a la par de la popularidad de sus artistas. En paralelo, otro fenómeno: la irrupción, tímida, de una nueva camada de compradores.
• Refugiarse en el arte
"Igual que en la crisis de 2008, en el último mes y medio la gente se está tirando a comprar arte porque son bienes de refugio", aseguró a ámbito.com Nahuel Ortiz Vidal, director de la casa de remates Roldán. Para ser más práctico, el experto apela a un ejemplo: "Compras en pesos un cuadro de Benito Quinquela Martín, pero después lo podés vender en una subasta en Sotheby's o Christie's en dólares. Es comprar activos en pesos que históricamente cotizan en dólares".
Ortiz Vidal explica que ingresaron al mercado en las últimas semanas nuevos compradores, "gente que tenía la plata guardada que decía 'voy y compro un departamento', hoy tiene imposibilidades o muchas trabas para hacerlo y se vuelcan a las obras de arte".
En un ámbito regido por la divisa estadounidense, el mercado local debió adaptarse a las nuevas disposiciones cambiarias de la AFIP. Mientras que unos prefieren cobrar en dólares, como el caso de Roldán, otros optan por negociar con el cliente un tipo de cambio intermedio entre el oficial y el "blue" y pesificar las transacciones; tal es el caso de la Galería Sendrós, especializada en arte contemporáneo argentino e internacional.
Para su director, Alberto Sendrós, adquirir arte en la actualidad "es una buena inversión", pero inmediatamente aclara que hay que pensar "en el mediano y largo plazo". "La principal contra es que no es una inversión líquida. Uno no puede deshacerse de una obra de arte con rapidez y precisión de valor como ocurre con una acción o con un bono", explica.
Sendrós atraviesa un buen año impulsado por las ventas concretadas en mayo en ArteBA -comenta su dueño-, pero también sufre los coletazos del cepo al dólar, aunque prefiere ser optimista: "Más allá de ese inconveniente, ventas hubo, interés sigue habiendo y el mercado se moviliza, está activo".
Además, el galerista hace hincapié en un nuevo fenómeno: el arte como un consumo más. "Naturalmente no todos esos consumidores son coleccionistas, del mismo modo que no todos los compradores de automóviles son coleccionistas", indica.
La tendencia de pago combinado y mix de cotizaciones pisó fuerte durante ArteBA. Su presidente, Facundo Gómez Minujín, explicó que en cuanto a la feria fue un año "muy bueno", pero consideró que a partir de ahí las ventas comenzaron a frenarse.
"Las medidas vinculadas al dólar, al peso y la reducción de la actividad económica en general impactan sobre todo en las personas que compran arte, en las clases media y para arriba. Mi sensación es que el mercado del arte comenzó a deteriorarse y además hay mucha competencia entre las galerías y las casas de subastas", indicó.
Un poco más pesimista que sus colegas, el economista pronosticó que el 2012 en cuanto a venta de arte local "va a terminar peor de cómo empezó", por lo que recomendó a quienes quieran invertir comprar piezas de artistas consagrados porque el precio tiende a mantenerse.
Desde el área de subastas del Banco Ciudad, una de las entidades más tradicionales en materia de remates, aseguraron que en la venta extraodinaria de principios de agosto "se notó una gran expectativa de la gente y se vislumbra, por los resultados obtenidos, que los clientes están orientándose a invertir en arte dadas las actuales condiciones del mercado".
Así lo aseguró Nicolás Fiorentino, jefe del equipo de ventas de la Gerencia de Pignoraticios y Ventas de la entidad. En diálogo con este medio destacó que los precios bases de las obras con las que salieron a remate subieron en promedio 60%, con picos de hasta 250% por arriba del inicial.
• Ante todo, asesorarse
Los referentes consultados coinciden en dos puntos: el auge es el arte contemporáneo -especialmente la década del 90 y de los 2000-, pero hay que buscar ayuda si uno no es coleccionista o piensa hacer una diferencia monetaria revendiéndola.
"Requiere estar bien asesorado como cualquier otra inversión. Vas a comprar acciones, necesitas que alguien te asesore. A menos que uno mismo sea el entendido, requiere un asesor", afirmó Sendrós.
Sin entrar en detalles, el galerista brinda un panorama con números de inversiones en arte contemporáneo a mediano y largo plazo: una obra de alguno de los artistas de la galería vendida a principios de la década del 2000 a u$s 1000 hoy se cotiza en u$s 15 mil, lo que representa una ganancia aproximada de u$s 1160 dólares anuales. Una pieza de 2006 o 2007 vendida en u$s 1500, en la actualidad se cotiza a u$s 6000, una diferencia a favor de u$s 750 al año.
Gómez Minujín recomienda comprar obras de autores que hayan ganado o competido por algún premio, perciban una beca o participen de una escuela de arte, porque "es parte del proceso para que una artista también consiga su reconocimiento".
Por su parte el Banco Ciudad ofrece durante 15 días previos a la subasta, cuando las obras están expuestas al público, expertos en la materia para orientar con qué obras se resguardará más el valor si el objetivo es la inversión.
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