En medio de una grave escalada de violencia, el gobierno analiza un plan que anticipa fuerte polémica: liberar a presos detenidos por delitos menores a través de un régimen de arresto domiciliario y controlarlos con pulseras magnéticas. Sería como respuesta alternativa a la saturación de los penales, sobre todo en las comisarías bonaerenses. Sin embargo, la medida es riesgosa, porque abriría las puertas para que cientos de presos queden en libertad y, obviamente, sería utilizada por aquellos delincuentes peligrosos que, utilizando artilugios legales, logren que la Justicia les conceda la excarcelación (ya lo hicieron con la aberrante ley del "2x1"). También es riesgoso porque es un método vulnerable; hay antecedentes en los que liberados por este mecanismo volvieron a delinquir.
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En medio de la escalada criminal inédita, las cárceles están desbordadas: en las
El gobierno observa la superpoblación carcelaria como otro desvelo en el caótico escenario de la inseguridad. De hecho, el viernes pasado estaba a la firma un decreto presidencial para dictar la emergencia penitenciaria pero, por razones técnicas, la rúbrica se postergó.
Al margen, proyectan
Para Duhalde no es un mecanismo exótico. Cuando era gobernador,