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El muchacho -identificado por la Policía como Martín Castro, de 19 años- fue baleado durante un incidente ocurrido a pocas cuadras del estadio Córdoba, de la capital provincial, donde Talleres y Belgrano protagonizaron, ante 40 mil personas, el clásico que terminó sin goles por el Nacional B.
El episodio, que volvió a enlutar al mundo del fútbol, se produjo durante la violenta pelea entre dos facciones de la hinchada de Talleres, ocurrido en el puente Chateau, del barrio homónimo.
En el incidente, también resultaron heridos otros tres hinchas, entre ellos un menor de edad.
Tras la pelea, Castro y el resto de los heridos, todos ellos con heridas en el pecho, fueron derivados al Hospital de Urgencias.
Mientras Castro falleció cuando era asistido por personal de la guardia del hospital, otro de los heridos, debió ser intervenido quirúrgicamente, y su estado era comprometido.
Con la muerte del joven, la lucha entre facciones en el interior de la hinchada de Talleres ya había tenido un saldo trágico hace poco menos que cinco años.
El 9 de setiembre de 2000, durante un encuentro disputado entre el equipo de la "T" y Lanús que se disputó también en el estadio Córdoba, un simpatizante local, llamado Roque Miranda, murió, tras ser apuñalado en plena tribuna.
Los enfrentamientos entre facciones rivales de hinchadas parecen florecer en los últimos años y uno de los ejemplos más notorios se registra en la "barrabrava" de Racing, con los grupos antagónicos conocidos como "La Guardia Imperial" y "Los del Morro", que se enfrentaron en el último partido ante Estudiantes.
Un fenómeno similar se registra en el interior de las hinchadas de Argentinos Juniors y Estudiantes de la Plata.
En la hinchada del equipo de La Paternal protagonizó incidentes en su propia cancha, en un partido ante River, mientras que la barra del club platense originó incidentes similares, que terminaron con gases lacrimógenos, en un encuentro que Estudiantes jugó como visitante ante Banfield.