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15.000 visitantes en una noche
Carlos Zavalla: La Corbeta Uruguay fue retirada de servicio en 1927 como consecuencia de su antigüedad, sirviendo como polvorín flotante en un canal de Río Santiago, hasta que a fines de los 50 se comenzó a restaurar como buque histórico. Más tarde, fue el capitán de navío Hugo Dietrich quien llevó adelante las obras definitivas, hasta que en 1967 se declaró Monumento Histórico Nacional, permaneciendo en La Boca. Por su parte la Fragata Sarmiento fue declarada Monumento Histórico Nacional en 1962 y dos años después se la destinó como buque museo. A partir de allí pasó varios años en Dársena Norte, cerca del Yacht Club Argentino, y cuando se recicló Puerto Madero, se la destinó allí.
P.: En lo relativo al funcionamiento de los museos, ¿tiene estadísticas de los visitantes y su origen?
C.Z.: En el período 2004/2007, había un promedio de 7.000 visitantes mensuales, la mayoría de ellos a la fragata por ser el buque mayor, estar mejor ubicado y señalizado. En julio de este año la visitaron aproximadamente 14.000 personas, y en agosto más de 16.500 personas, contabilizándose entre ambos buques más de 20.000.
P.: ¿Pero cada buque es un museo independiente?
C.Z.: Efectivamente; tienen sus propios bonos contribución, de donde sale el presupuesto para hacer las numerosas reparaciones que lógicamente requieren dos buques que suman 240 años de historia. Esto es así en función de la distancia de 400 metros que los separan.
P.: ¿Hay estadísticas sobre la afluencia de público en ocasiones especiales como la Noche de los Museos?
C.Z.: En una Noche de los Museos llegaron a venir más de 15.000 visitantes.
P.: ¿Existen otros buques-museos antiguos de este tipo, en el mundo?
C.Z.: Hay varios, entre ellos el famoso Victory, el buque insignia del almirante Nelson anclado en Portsmouth, Inglaterra, en el que incluso está marcado el lugar exacto en que éste cayó herido de muerte en Trafalgar. Otro ejemplo es la norteamericana Constitution, anclada en la base de Charlestown en Boston, que a pesar de sus doscientos años todavía puede navegar, con limitaciones. También existe el museo sueco Vassa, velero que ni bien fue botado, hace más de 3 siglos, navegó 300 metros y dio vuelta campana por exceso de peso. Luego de siglos en inmersión, fue reflotado y sometido a un proceso de reciclaje complejo para poder visitarse. En Chile está el Huáscar, en Talcahuano, que perteneció a la armada peruana y luego de la Guerra del Pacífico pasó a manos chilenas, por lo que tiene una inscripción que recuerda las glorias navales chilenas y peruanas.
P.: ¿Los museos poseen guías de visita para chicos o escuelas?
C.Z.: Tenemos varias visitas guiadas de escuelas en días de semana, y estamos pensando hacer dos más programadas por día. El problema es que la mayoría de los que concurren son espontáneos, por lo que es difícil fijar horarios rígidos para las visitas.
P.: ¿Tiene estadísticas sobre el origen de los visitantes? ¿Van muchos turistas extranjeros?
C.Z.: No las tenemos, ya que nos resulta antipático hacer preguntas a nuestros visitantes, pero sabemos que en los fines de semana vienen más turistas argentinos, tanto del Gran Buenos Aires como del interior, y durante la semana, además de la concurrencia de un promedio de dos a tres colegios por día, suben a bordo gran cantidad de extranjeros, que están de paseo por la zona.
P: ¿Tienen planes especiales para el Bicentenario?
A.Z.: Se planificó, en conjunto con la armada chilena, una regata de grandes veleros de toda América y otros países que se lanza en Rio de Janeiro, y tocará casi todos los puertos importantes de América latina, incluyendo Buenos Aires, Mar del Plata y Ushuaia en nuestro país, en la que nos representa la Fragata Libertad. Es probable que algunos veleros de menor porte ingresen en los diques de Puerto Madero y el desafío es tener para ese momento nuestros buques con sus planes de reparaciones termi-nados para poder oficiar de anfitriones como corresponde a un acontecimiento de tamaña envergadura.

