16 de agosto 2001 - 00:00

El desafío de la biotecnología es progresar en la calidad agrícola

El desafío de la biotecnología es progresar en la calidad agrícola
Escribe Gabriel Hernández (Enviado especial)

Un año después del primer seminario sobre biotecnología, organizado por el Centro de Estudios Latinoamericanos David Rockefeller (Drclas), de la Universidad de Harvard (Estados Unidos) y la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), se produjeron cambios en el ámbito científico agropecuario, pero también se repite la puja de intereses en el aspecto político. Esto se observó con la nueva realización del congreso efectuado esta semana, otra vez, en la Ciudad Feliz.

Sin duda, el anuncio del desciframiento del primer genoma de una planta silvestre, la arabidopsis thalia-na, marcó un punto de inflexión para el desarrollo de la tecnología agropecuaria.

Beneficios


Esta novedad significó la apertura del horizonte de esta ciencia en el campo agropecuario y la posibilidad de una nueva genera-ción de productos capaces de mejorar la calidad de la producción agrícola y ofrecer, a tr vés de los limentos, m yores beneficios para la salud humana. Un claro ejemplo de ello es el desarrollo del arroz dorado, provisto de provitamina A. Como este caso, se puede enumerar decenas de cultivos que se están investigando, con la perspectiva de que estén en el mercado en el corto plazo, con nuevas propiedades para mejorar su calidad alimenticia.

Pero también se reitera las lucha de intereses, que terminó conformando dos grupos de opinión frente al progreso científico: los representantes norteamericanos junto con sus aliados, entre los que se incluye la Argentina, siguen sosteniendo con firmeza el avance de la biotecnología, mientras que los europeos no ocultan sus reticencias.

Se sugirió en este congreso que Europa no abrirá más sus puertas a los productos transgénicos hasta el 2005, a pesar de que cuentan con una importante cantidad de cultivos desarrollados y listos para ser aprobados. Este punto de vista lo aportó Andrè Edourd d´Olne, especialista en el manejo de temas económicos aplicados a la biotecnología.

También Francesco Di Castri, profesor de la universidad de Montepellier, Fran-cia, fue escéptico respecto de la recepción de la nueva iencia en el Viejo Continente, pese a confesar ser un acérrimo defensor de estos progresos. Es más probable que se produzca una reducción en los subsidios a que se acepten los productos transgénicos , opinó.

Di Castri enumeró una serie de motivos que generan los rechazos de los gobernantes europeos a esta tecnología, aunque aclaró que la mayor parte de la población europea ya sabe que estos productos no son nocivos.

Tiempos de progresos


El reto de la biotecnología es crear resistencia basada en muchos más genes. En este momento la base es estrecha. Sólo fue introducido un gen por cultivo y el peligro es que los insectos rompan esa barrera y logren neutralizar los efectos, por ejemplo, del BT (Bacillus Thuringiencis) , sostuvo Otto Solbrig, director del Drclas, al inaugurar el seminario.

Entre los beneficios que puede aportar la agricultura al mejoramiento de la calidad alimentaria, el bioquímico argentino Alejandro Mentaberry enumeró la síntesis de vitaminas, el incremento de ontenidos de micronutrientes, la reducción del colesterol a partir de una menor antidad de componentes grasos y la composición de aminoácidos esenciales.

La nueva generación


Asimismo, Mentaberry destacó las bondades que ofrecerá el estudio de los genes en el corto plazo. Sabemos que una planta puede tener 26.000 genes, pero aún no conocemos cuáles son las funciones de 22.000, y en eso debemos centrar el trabajo , explicó.

Por ello sostuvo que la agricultura debe tener una vinculación más estrecha con la actividad científica y, así como ya se conoce la secuencia de la arabidopsis, pronto se descubrirá la del arroz y la del maíz. Además, anunció, en el orto plazo se podrá conocer parcialmente el genoma de otras 30 plantas.

La aparición de la segunda generación de eventos transgénicos está muy próxima. La característica principal será la capacidad de contar con mejores propiedades, no sólo para una mayor calidad en el cultivo, sino también, para beneficiar al onsumidor.

Están ocurriendo hechos fundamentales que modifican su naturaleza y producen un cambio cualitativo en esta actividad, por lo cual la definición tradicional de producción de bienes primarios en contraposición a la producción de bienes industriales ya no es válida. La actividad agropecuaria se nutrió de diferentes disciplinas ientíficas, en particular la quí-mica, la física, la matemática y sus aplicaciones concretas en el ámbito de la biología y de la ingeniería. La incorporación de la biotecnología a estas disciplina, especialmente la profundización del conocimiento del genoma de los cultivos que alimentan a la humanidad, modificó el campo del conocimiento agronómico y su inmediata consecuencia: una revolución en el sector de la producción primaria , reflexionó Eduardo Leguizamón, presidente de Nidera Argentina S.A.

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