16 de agosto 2001 - 00:00

La apertura de la economía impulsó el negocio de las mudanzas internacionales

La apertura de la economía impulsó el negocio de las mudanzas internacionales
Escribe Pablo Vaserman

Los estudios que se han realizado hasta la fecha son taxativos: una mudanza es la segunda actividad más estresante que puede encarar un ser humano en su vida y ni que hablar si se trata del traslado de efectos personales, no ya a nivel local sino al extranjero.

Por eso la correcta elección de la empresa de mudanzas internacionales que se encargará de esta faena es clave para que al estado de tensión e incertidumbre que indefectiblemente se apodera de los usuarios hasta que no ven con sus propios ojos todos los objetos acomodados en el lugar de destino no se le sume la ingrata noticia de que algunos de ellos han llegado rotos o que directamente se han perdido en algún tramo de la travesía.

Las compañías que se dedican a esta actividad -algunas especializadas y otras que ofrecen el servicio complementariamente con la realización de mudanzas regionales- están experimentando un sostenido incremento en la demanda del servicio, sobre todo por la gran cantidad de argentinos que está emigrando principalmente a Brasil, Estados Unidos o a algunos países europeos como España e Italia, en busca de mejores horizontes.

Y se ocupan de ejecutar la mudanza y brindar asistencia al cliente en cada una de las complejas fases que componen un procedimiento de este tipo, que se inicia en el embalaje de los animales, muebles, vajilla, computadoras, ropa, electrodomésticos o vehículos, y culmina cuando el individuo los recibe íntegros en el país prefijado.

Circuito

El operativo comienza cuando el cliente aprueba la cotización del servicio presentado por la empresa, establecida en función de los metros cúbicos que ocupen los artículos en los contenedores o camiones necesarios para realizar su traslado.

Este valor oscila entre $ 6.000 y $ 7.000 para containers de 6 metros de longitud, que tienen una capacidad de treinta y tres metros cúbicos, con los cuales se pueden mudar completos los objetos alojados en un sitio de una dimensión equivalente a la de una casa de cuatro ambientes; y pueden trepar hasta los $ 20.000 para containers de mayor porte, donde caben hasta 73 metros cúbicos de mercadería.

Para calcular el presupuesto del servicio también se toma en cuenta el costo del transporte -que puede ser aéreo, marítimo o terrestre-, el porcentaje de artículos frágiles, los accesos y egresos de la vivienda, el uso de aparejos, las condiciones de estacionamiento y también los gastos que existan en los puertos de destino.

Una vez que el interesado decide encargar el trabajo a la compañía, el paso siguiente es el envío de un asesor a su domicilio para que evalúe la clase de objetos que será necesario embalar y de acuerdo con ello pueda determinar los materiales que serán utilizados en tal operación.

Se trata de una instancia completamente artesanal, donde la ropa es acomodada en cajas chatas o tipo ropero a medida que se va retirando del placard; los libros en cajas chicas para que se puedan levantar con facilidad y al mismo tiempo evitar que se desfonden; la cristalería, mármoles, vitreas y vajilla se envuelven en papel seda o papel blanco y luego son colocados en sentido vertical para evitar su rotura; al igual que los jarrones o esculturas, a los que también se recubre con airepag (especie de plástico) para que queden totalmente protegidos.

Los cuadros se colocan en cajas especiales y en el caso de que sean muy delicados se les confecciona un esqueleto o perreras (divisiones) a medida. Y los muebles se envuelven en papel y posteriormente en cartón.

Cargar un contenedor de 33 metros cúbicos insume tres días de trabajo, un tiempo de embalaje que podría ser menor si no fuera porque la mayoría de las veces los clientes solicitan a la empresa que no envíe más de dos o tres operarios para que puedan realizar un control directo de sus movimientos y tengan la posibilidad de indicarles cómo desean que se embalen los objetos.

Por ejemplo, «te pueden pedir que los cuadros sean embalados todos juntos en un cajón forrado de ‘año lenci’y rellenado con poliuretano; o que la ropa sea doblada de determinada manera», explica Pablo Callejo, propietario de la firma B.A. International, dedicada a esta actividad.

A medida que se van armando los bultos se confecciona una lista que en la jerga se denomina «bingo», donde se dejan establecidos todos los efectos personales que fueron empaquetados en base a una numeración que luego servirá para controlar que no falte ninguno cuando sean descargados del contenedor.

Una vez que los bultos fueron estibados en cajas de cartón que podrían soportar sin dificultad a una persona de cien kilos parada sobre uno de sus bordes, el embalaje ingresa en su fase final, para la cual las empresas especializadas recurren a dos métodos diferentes: mientras que en uno los objetos son trasladados diariamente a medida que son embalados, en el otro se cargan en el container recién cuando se terminaron de armar todas las cajas.

Aunque esta operación no siempre es sencilla de llevar a cabo, porque en algunas circunstancias los muebles son más grandes que el ancho de la escalera o el ascensor. En estos casos se los baja con poleas desde el exterior del edificio.

Cualquiera sea el procedimiento de embalaje elegido, cuando culmina esta operación la persona que esté a cargo del grupo de embaladores confecciona una lista de empaque que debe ser firmada por ella y por el cliente, donde se dejan establecidos todos los bultos que fueron preparados y luego el despachante precinta el contenedor que debe llegar a destino con el número que le fue adjudicado en esta operación.

Documentacion

Para efectuar el envío de los bienes a través del régimen de «equipaje no acompañado», que permite despachar objetos desde o hacia el exterior sin que su dueño tenga que viajar en el mismo barco o avión, la empresa de mudanza le debe solicitar al cliente la documentación pertinente que será requerida por la aduana para dar inicio al trámite del embarque del equipaje.

En este sentido, tanto los efectos personales como los muebles y accesorios del hogar pueden ser importados libremente si el titular de la mudanza ha estado residiendo como mínimo un año fuera de la Argentina y dentro de ese último año permaneció dentro del país por más de 60 días.

Asimismo, el titular debe ingresar al país con anterioridad a la fecha en que la carga llegue porque necesitará presentar el pasaporte original con el sello de ingreso al país. Mientras que las armas de fuego necesitan de un permiso especial de las autoridades locales y deben ser numeradas por separado en el inventario.

La documentación que se solicita a los ciudadanos argentinos incluye el pasaporte original, el inventario, el certificado consular de residencia y dos «bill of lading» (certificado de viaje) originales.

Por su parte, para gestionar la importación definitiva de bienes los extranjeros deben presentar la visa de residente permanente.

Para tramitar la visa temporal, es necesaria la visa de turista por 90 días o la visa de residente temporario por uno o dos años, dos «bill of lading» originales y el inventario. Si la mudanza ingresa en forma temporal, es valorada por la aduana. En caso de que sea aforada en menos de $ 30.000, entonces para realizar la gestión el inmigrante necesitará un garante. Esta garantía debe ser avalada por el director de la compañía a la que viene a trabajar.

En cambio, si la aduana establece el valor de las mercancías en un monto superior a los $ 30.000, la importación temporal no puede ser efectuada a través de una garantía bancaria o póliza de caución.

La importación de automóviles supone para los extranjeros particulares que cuentan con la visa de residente temporario la presentación del pasaporte original; una fotocopia simple de todo el pasaporte, incluyendo las hojas sin sellos, y el título de propiedad o certificado original del vehículo.

Mientras que los argentinos de retorno (con más de un año en el exterior), los militares o diplomáticos argentinos y los extranjeros particulares con visa de residente permanente deben exhibir:

•el pasaporte original
•una fotocopia simple de todo el pasaporte incluyendo las hojas sin sellos
•la factura original de compra
•el título de propiedad original y el certificado de domicilio visados por el Consulado argentino en origen
•una autorización firmada por el titular a favor de la empresa de mudanza.

Algunos detalles importantes que conviene conocer para que el cliente pueda cumplimentar el procedimiento sin problemas:

•Si los documentos no estuviesen redactados en español, deben ser traducidos por un traductor público nacional y certificado por el Colegio de Traductores.
•Cada visación efectuada por el Consulado argentino en origen tiene que estar legalizada en destino por el Ministerio de Relaciones Exteriores.
•Sólo puede ser importado un vehículo por persona mayor de 21 años que debe estar registrado a nombre del titular que efectúe la importación en la Argentina.

Para este caso, los derechos de importación e impuestos internos a abonar se pueden calcular en base al siguiente detalle:

a) Derechos de importación: 30 por ciento sobre el valor CIF (costo + seguro + flete)
b) Comprobación de destino: 2%
c) Estadística: 3%
d) Ganancias: 11% sobre los puntos a, b y c
e) IVA: 21%

La documentación necesaria para realizar un viaje al exterior es muy específica ya que cada país tiene su propia reglamentación, y cuando el asesor de mudanza visita la casa, la empresa o la embajada diplomática, que son los tres principales clientes de las compañías de mudanzas internacionales, debe llevar junto con él los requisitos aduaneros que se le pedirán al cliente en el destino.

«Hay muchas empresas que hacen la mudanza aquí y luego se desentienden», sostiene Maritza Roselli, propietaria de UniversalCargo, una de las tres firmas que poseen en el país la máxima certificación internacional de calidad en mudanzas, denominada FAIM ISO.

«Entonces -continúa-, cuando la persona llega al destino puede suceder que no tenga los papeles indispensables para que pueda realizar los trámites aduaneros y finalmente tenga que terminar pagando derechos de importación por todo. Por eso el servicio hay que brindarlo puerta a puerta, y esto significa un seguimiento del caso y la asistencia y asesoramiento al cliente desde que comienza el embalaje hasta que recibe todos sus objetos en su casa, empresa o embajada.»

Algunos ejemplos:

•Para enviar un container a Malasia se debe declarar la marca, el modelo y el número de serie de los electrodomésticos. De lo contrario, la carga no se podrá ingresar a dicho país.
•En Colombia se paga 37 por ciento de impuestos por el ingreso de bienes personales.
•A Caracas no se pueden llevar refrigeradores si no cuentan con un certificado del país de origen. Si esta condición no se cumple, el embarque puede ser decomisado.
•En Estados Unidos no pueden entrar marfiles, como tampoco cueros o pieles.
•Un ciudadano español que retorna a su país pero no estaba dado de alta en el consulado argentino, cuando llega a España por su mudanza tiene que pagar derechos de importación. Para evitar este gasto necesita viajar con la carta de baja consular que remite el consulado español en Buenos Aires.
•Si un argentino emigra a España y no tiene residencia, puede realizar su mudanza pero tiene que garantizar los derechos de importación con una póliza de caución.
•México y Venezuela son destinos muy difíciles, donde hay muchos robos y a los contenedores hay que colocarles bulones de gran tamaño. Los clientes se acercan en muchos casos por recomendación, a través del contacto que establecen las asociaciones internacionales, por medio de portales de Internet del sector y también por la visita de representantes de las empresas de mudanza a muchas compañías que tienen un importante movimiento de personal extranjero.

Agentes

Las empresas de mudanzas internacionales trabajan en sociedad con agentes apostados en todo el mundo que se encargan de recibir los contenedores y llevar a cabo el proceso inverso al realizado en el país de origen, desembalando los bultos y trasladándolos al lugar de destino estipulado por el cliente. «En la jerga se denomina ‘elar’las cosas», explica Roselli.

«Cuando llega el contenedor cerrado al destino, se confecciona la documentación necesaria para que la reciba el agente, que inmediatamente se pone en contacto con la persona y le solicita la documentación pertinente para retirar los bienes del puerto y llevarlos hasta su domicilio.»

Una vez que sale el despacho no pueden pasar más de cinco días sin que el agente sea avisado de que le llegará esa carga, quien se entera del arribo del embarque a través de un preaviso que le envía la empresa de origen, mensaje en el cual se consignan sus características.

Estos agentes son contactados a través de la participación de la empresa de mudanzas internacionales en diversas asociaciones.

La institución que nuclea a todas es la Federación Internacional de Mudanzas Internacionales (FIDI), que tiene su sede en Bruselas (Bélgica), aunque «no todas las compañías pertenecen a estas asociaciones y de ahí que no sea lo mismo para una persona que contrate indistintamente los servicios de una u otra», asevera Roselli.

«En primer lugar, porque la FIDI tiene un sistema de auditoría de calidad denominado FAME, que es la marca registrada para una mudanza internacional aceptada mundialmente dentro de esta industria. Es decir, para poder pertenecer a la FIDI hay que ajustarse y aplicar a rajatabla las normas de este sistema.»

La FIDI audita las empresas en todas las etapas del trabajo monitoreando la calidad del servicio para que se garantice al cliente la satisfacción absoluta, por medio del control de los depósitos, las oficinas, la documentación, las normas de seguridad, el atuendo de los empleados, los seguros, la cantidad de reclamos -no puede superar quince por ciento de los trabajos realizados- y que la empresa sea solvente.

Esta auditoría la desarrolla diariamente y la lleva a cabo con un rigor inflexible. Controla, por ejemplo, que cada cliente sea atendido por una operadora de la empresa antes de que el teléfono suene más de cinco veces consecutivas, y que una vez que sea establecida la comunicación, ésta sea derivada al agente pertinente antes de que se cumpla el primer minuto desde que se recepcionó el llamado.

También verifica que los reclamos queden registrados y sean respondidos dentro de las 48 horas; y chequea que los bienes de los clientes lleguen al destino sin roturas o pérdidas.

«El servicio al cliente hay que dárselo completo -indica Roselli-. Desde el momento en que se analiza todo lo que tiene para llevar hasta que recibe la carga en el destino previsto, porque una mudanza es algo bastante delicado. En definitiva, por el valor simbólico que tiene, lo que el cliente transporta no es mercadería: es parte de su vida. Y hay que pensar que está preocupado en que todas las cosas que pone en manos de la empresa de mudanza lleguen efectivamente a destino. En varias oportunidades ha sucedido que algunas empresas contratadas para realizar el trabajo luego de retirar los embarques dejaron de existir, y mucha gente nunca pudo recuperar su carga. O que habiéndola recuperado tuvo que pagar miles de dólares de recargo por los contenedores que habían quedado varados. Por eso, que una empresa posea la certificación FAME ISO del programa que establece los lineamientos para que una compañía de mudanza trabaje según estándares globales de calidad es una garantía fundamental para el cliente.»

Para recibir tal distinción, la empresa debe cumplir con ciertas prerrogativas, de las cuales los siguientes son algunos ejemplos:

•El depósito tiene que estar asegurado con una póliza que cubra todos los efectos personales almacenados, contar con matafuegos y una cobertura contra incendio.
•El efectivo dictado de un curso a todo el personal de seguridad, higiene, primeros auxilios y evacuación de incendios, en donde a cada empleado se le adjudica un rol determinado.
•El adecuado mantenimiento del depósito y de los vehículos.
•Que la empresa no dé de baja a más de un empleado por año (esto se hace porque muchas empresas subcontratan o contratan empleados improvisados, sin experiencia).
•Debe ajustarse a estándares mundiales de calidad en lo referente a la realización del embalaje, la estiba, la carga, las condiciones de almacenamiento en el depósito y su debido registro.