31 de agosto 2006 - 00:00

''Mi mayor desafío es encender la imaginación''

Mi mayor desafío es encender  la imaginación
Comida y erotismo caminan juntos, de la mano, durante un camino bastante largo. Están muy ligados en el placer que genera la degustación de un plato. Cuando un chef se enfrenta al desafío de la comida afrodisíaca es donde tiene que echar mano de ese primer recurso que es estimular los sentidos y hacer platos sensuales. En lo que yo propongo no hay elementos mágicos, sólo es una combinación de distintos factores que invitan a participar de un juego para el que hay que estar predispuesto. Si no uno se queda afuera», afirma Fabián Tafel, quien desde hace dos años y medio está a cargo de la cocina de Te Mataré Ramírez, el restorán afrodisíaco que tiene sucursales en Palermo y San Isidro, y cuya fama ha trascendido las fronteras de la Argentina a través de los turistas.

Conjunto de sensaciones

La carrera de Tafel comenzó hace más de 22 años con sus estudios en Francia. Y a través de una Bolsa de Trabajo que había en el instituto logró perfeccionarse en Israel, Estados Unidos y Canadá. Claro que algo ya había en su interior que lo llamaba a la gastronomía, pese a que llegó a cursar algunas materias de arquitectura. «Mi papá tenía un restorán y yo no veía la hora de que se terminasen las clases para ir a meterme de curioso en la cocina», confiesa.
En ese instituto Fabián aprendió técnicas, pero nadie le explicó cómo pensar comida afrodisíaca. Eso fue algo que tuvo que comenzar a investigar por sí solo cuando llegó a Te Mataré Ramírez, donde la propuesta ya estaba montada. «Aquí no le hacemos creer a nadie que los elementos son los afrodisíacos, sino sería muy fácil. Es una propuesta integral, en la que si uno está preparado puede pasarla muy bien. Sí pienso que si al momento de una cena uno tiene al partenaire adecuado enfrente, si el plato tiene un vuelo mínimo -no hablo de nada sofisticado ni complejo- eso genera además de una situación cariñosa, algo sensual. Aquí estamos como en un teatro, donde todos saben que lo que pasa en el escenario no es real, pero cuando llega la escena triste, todos lloran. Forman parte del lugar. Aquí es lo mismo», afirma el chef.

UN AMANTE NUEVO
Esa propuesta de Te Mataré Ramírez ya comienza a vivirse desde la carta con los sugerentes nombres de los platos -imágenes que muchas veces remiten al sexo explícito pero vestidas de poesía-, como: «Me recuesto en la hierba de tu cuerpo», «Extasiado contemplo el último velo que me resta quitarte» y «De labios fundentes y deseo inflamado», salteados con textos de literatura erótica. Según Tafel, en sus platos, utiliza algunos productos que generalmente se conocen como «afrodisíacos», por ejemplo el jengibre, la menta y el cilantro, pero es «en la sensación de descubrir una nueva zona en el paladar con una hierba aromática que nunca habías probado, donde se esconde lo erótico. Es donde puede compararse con la sensación de tener un amante nuevo».
El chef explica que hay afrodisíacos por asociación (sustancias o actividades que disponen al deseo amoroso), como por ejemplo los sonidos y las formas. «El sonido de unos fideos crocantes con una textura de carne estimula los sentidos. El descorche de una botella y cuando se oye como el líquido llena la copa también se estimula el deseo. Pero ante todo, el afrodisíaco más importante que existe es la imaginación.» Entonces a la hora de concebir un plato, lo que tiene en cuenta Fabián es «cómo hago para disparar la imaginación del que lo va a comer. Si no hay todo un marco, es un plato exótico y nada más».
No quedarse
afuera

Cada vez que Fabián tiene que cambiar la carta, para renovar esas sensaciones de los amantes nuevos, propone alrededor de 60 platos (el menú es integrado por 30). Las comidas son degustadas por el dueño y el gerente del restorán, además de algunos otros comensales invitados, quienes ayudan a tomar la decisión final. Hubo algunas sorpresas, como un plato en el que se mezclaban calabaza y amarettis. Pero, sin duda, el gran ganador, ya sea por preparación y asociación, fue las pechugas a la «Coca» Sarli, un merecido homenaje en el plato «¿Qué pretende usted de mí?».
Una vez que las cartas ya están barajadas, «la primera reacción ante el menú es la risa», dice Tafel. «Son pocos, generalmente mujeres, los que leen en forma íntegra la carta y captan la poesía que contiene. También en algunos casos tenemos reacciones de timidez. A los que les gusta mucho es a los turistas, quienes, lo más curioso, es que no se enteran de nosotros por una guía turística o en los hoteles, sino que lo hacen a través de otros visitantes en San Pablo, Rio o México. Todos quedan encantados, sobre todo los chilenos, que son mucho más conservadores. Todos vienen dispuestos a no quedarse afuera del juego».
A.F.

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