13 de abril 2023 - 12:56

Bustillo viaja a China por el TLC, ¿en qué estado están las conversaciones?

Frente a las demoras en las negociaciones por el acuerdo comercial con el gigante asiático, el canciller viaja con el objetivo de regresar con buenas noticias por primera vez en nueve meses.

El canciller Francisco Bustillo viaja a China con intención de destrabar las negociaciones por el TLC entre el gigante asiático y Uruguay.

El canciller Francisco Bustillo viaja a China con intención de destrabar las negociaciones por el TLC entre el gigante asiático y Uruguay.

El ministro de Relaciones Exteriores, Francisco Bustillo, viaja hoy a China para reunirse con su par Qin Gang, con el objetivo de avanzar en unas negociaciones por el Tratado de Libre Comercio (TLC) que hace meses se encuentran trabadas por causas externas a las intenciones del gobierno de Uruguay.

Mucho tiempo pasó ya desde julio del 2022, cuando el presidente Luis Lacalle Pou anunció que, tras diez meses, se habían concluido los estudios de factibilidad de manera satisfactoria. Sin embargo, aquel suceso que parecía ser el primer gran paso hacia la culminación de las negociaciones en torno a la relación comercial con el gigante asiático, pareciera haber sido, en su lugar, la aplicación de puntos suspensivos que continúan hasta hoy.

Una iniciativa intermedia, entre discusiones y enfrentamientos con los miembros del Mercosur por el avance —puramente teórico e hipotético— del TLC de forma individual por parte del país con uno de los socios estratégicos de la región, fue el cambio del jefe negociador con China, siempre con el mismo objetivo: intentar destrabar las conversaciones.

Fue así que en diciembre pasado, se anunció que el entonces jefe de Gabinete de la Cancillería, Fernando López Fabregat, sería reemplazado por el embajador uruguayo en Alemania, Gabriel Bellón, con amplia experiencia en acuerdos multilaterales y comerciales de gran envergadura en cargos como el de director general para Asuntos de Integración y Mercosur, el de jefe negociador de Uruguay para las negociaciones entre la Unión Europea (UE) y el bloque regional entre 2016 y 2017.

Este enroque —en tanto López Fabregat fue trasladado al puesto vacante en Berlín— se efectivizó en febrero. Sin embargo, poco más pasó desde entonces en términos de avance con China, mientras el gigante asiático firmó un TLC “exprés” con Ecuador, en apenas un total de diez meses.

Brasil, un jugador clave en las demoras chinas

China pidió “paciencia” en noviembre, frente a las presiones del gobierno uruguayo y las preocupaciones crecientes por el nulo avance en el TLC. En ese entonces, las explicaciones apuntaron a razones técnicas vinculadas a la concreción de un acuerdo “de última generación” y “muy abarcativo”.

Los diplomáticos chinos adujeron que el tiempo extra era debido a “las consultas y coordinaciones con todos los departamentos gubernamentales", así como también los "gremios y todos los sectores involucrados"; y a una recomposición del equipo a cargo de las conversaciones para lograr el mejor acuerdo posible, incluso a pesar de que el estudio de factibilidad llevara ya varios meses presentado.

Pero, e incluso a pesar de que desde el otro lado del mundo contrastaron el “rápido” avance con Uruguay en relación con Colombia —que analiza un estudio de factibilidad desde hace 10 años y sin un final visible en el corto plazo—, la ansiedad creció al punto de que el propio Bustillo llegó a decir en diciembre que lo único que falta “es que China dé señales” de interés.

Las demoras, sin embargo, no fueron casuales, y coincidieron con los tiempos electorales en Brasil y la posibilidad del cambio de gobierno de signo político que, finalmente, sucedió. El regreso de Lula da Silva a la presidencia significaba la reapertura de la alianza clave entre ambas potencias —miembros del BRICS— y, por lo tanto, de nuevas líneas de negociación a nivel regional.

El escenario cambió y, así, Brasil comenzó a jugar un rol de mayor peso en el TLC uruguayo. Así lo entendió también Lacalle Pou, que moderó su actitud frente a los socios regionales y se acercó al mandatario brasileño como una posible vía de acceso a una China fría y cada vez más lejana en términos de comercio bilateral.

“Sin prisa, pero sin pausa”

Mientras tanto, en febrero un equipo económico del gigante asiático visitó el país por primera vez en tres años y, si bien hubo coincidencia en la necesidad de acercar ambos países, el TLC no fue un tema de debate que se pusiera sobre la mesa de negociación.

Finalmente, en los últimos días de marzo, el embajador chino en el país, Wang Gang, explicó que las negociaciones al respecto del acuerdo comercial avanzan "sin prisa pero sin pausa" y que los equipos técnicos de ambos países están en "contacto permanente". "Estamos empujando, seguimos promoviendo esta relación. Vamos a hacer el máximo esfuerzo y remar juntos para que todo pueda llegar a buen puerto", prometió en ese entonces, a la vez que aseguró que la postura argentina y brasileña frente al acuerdo “no perjudica ni influye” en el avance del mismo.

Ahora, Bustillo viaja a China apenas dos días después de la visita del presidente brasileño al país asiático, con las expectativas de regresar con avances concretos en cuanto al TLC respecta. En este sentido será clave su encuentro no solo con el canciller chino Qin Gang, sino también con el viceministro de Comercio, Wang Shouwen.

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