El presidente del Banco Central del Uruguay (BCU), Guillermo Tolosa, le abrió las puertas a una futura baja de la meta de inflación, que hoy se mantiene en 4,5%, aunque aseguró que antes deben darse ciertas condiciones.
El Banco Central del Uruguay le abre la puerta a reducir la meta de inflación
El presidente de la autoridad monetaria, Guillermo Tolosa, aseguró que ese es el objetivo a futuro de su gestión, pero que deben cumplirse ciertas condiciones.
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"La dolarización de precios está haciendo mucho daño", advirtió Guillermo Tolosa sobre el sector inmobiliario
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Los precios inmobiliarios aumentaron un 1,1% en octubre con el foco puesto en Montevideo
El Banco Central del Uruguay le abre la puerta a reducir la meta de inflación.
La posibilidad de plantear una reducción de la meta de inflación que contribuya a consolidar un nuevo nivel de variación de precios en Uruguay viene siendo tema de debate entre economistas y analistas, pese a que fue inicialmente desestimado por las autoridades económicas. La sensible baja del Índice de Precios del Consumo (IPC) en enero —que se encuentra en mínimos de 25 años e, incluso, existen riesgos de que caiga por debajo del 3%, piso del rango de tolerancia— vuelve a poner la cuestión sobre la mesa.
Al respecto se refirió Tolosa, quien consideró que, si bien la baja de la inflación es un "motivo de celebración para todos los uruguayos" en términos de mejora en el poder adquisitivo, "es importante que se dé de una forma equilibrada". En ese sentido, remarcó que un "objetivo futuro" del BCU es que "la meta baje": "Pero hay que esperar a que la transición de todos los segmentos de la economía a este nivel del 4,5% termine", advirtió, en entrevista con MVD Noticias.
A modo de ejemplo, señaló que sectores como la educación y la salud privadas todavía se mantienen en niveles del 8% o 9% de inflación; y que es necesario que ajusten sus previsiones a la baja.
"Nuestro objetivo central es la desinflación, pero es importante que se respete la meta del 4,5%, porque hay una cantidad de decisiones económicas que se tomaron con esa meta, y una desviación genera algunos desequilibrios", insistió Tolosa, en referencia, entre otras cosas, al Presupuesto apenas vigente, que contempla entre sus proyecciones una inflación en el centro del rango meta durante todo el quinquenio.
Desdolarización del sector inmobiliario
Tolosa también volvió a referirse a la dolarización de la economía y, específicamente, a la del sector inmobiliario; y se expresó "totalmente de acuerdo" con avanzar hacia la venta de viviendas en Unidades Indexadas (UI) a la inflación.
"La dolarización de precios en la economía nacional está haciendo mucho daño, y en particular la dolarización en el sector inmobiliario hace aún más daño por una serie de razones", afirmó el presidente del BCU, en diálogo con Radio Sarandí, y en referencia a que la fijación de precios de los inmuebles en divisa estadounidense induce a errores de fondo en las decisiones financieras de los uruguayos.
Según explicó, cuando una vivienda se expresa en dólares se genera un "calce natural ilusorio" que lleva a las personas a creer que el ahorro para acceder a una casa debe realizarse en esa moneda. El problema es, además, que "la inflación en dólares en el sector inmobiliario ha sido espectacular", mientras que los retornos por los ahorros en dólares han sido históricamente bajos, lo que deriva en una pérdida sostenida de poder adquisitivo, sobre todo en contextos de alta volatilidad cambiaria, como el actual.
En ese sentido, Tolosa remarcó que el problema es evitable, ya que los costos reales de construcción no están atados al dólar, sino a variables domésticas. "Al final, los costos de construir una casa dependen de lo que pase con la evolución del salario real y con la inflación en Uruguay", explicó, por lo que el ahorro en UI, una propuesta de la Asociación de Promotores Privados de la Construcción (Appcu), es una alternativa.
"Estamos totalmente de acuerdo con ese tipo de iniciativa", afirmó, ya que la expresión de los precios en dicha unidad permitiría alinear ingresos y costos, reducir la incertidumbre y aislar las decisiones domésticas de la volatilidad internacional del dólar.


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