El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) anunció una serie de medidas alineadas con el objetivo del Banco Central del Uruguay (BCU) de converger la inflación y la meta, a partir de la brusca caída del dólar en el mercado local: las iniciativas son a mediano plazo pero ya mostraron efectos inmediatos en la cotización, ¿por qué?
El equipo económico apunta a las expectativas para reducir la depreciación del dólar
Las medidas anunciadas por el Ministerio de Economía y Finanzas, de efectos a mediano plazo, fueron clave para el salto de la cotización
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El dólar, entre medidas y señales
El equipo económico apunta a las expectativas para reducir la depreciación del dólar en Uruguay.
A la baja de 100 puntos básicos sobre las tasas de interés de referencia que decidió el BCU en la reunión del Comité de Política Monetaria (Copom) el lunes —luego de adelantar el encuentro, originalmente pautado para el 12 de febrero—, se le suman ahora otras medidas por parte del equipo económico del gobierno: compra de dólar futuro por parte del MEF, coordinación con las empresas públicas para que realicen el mismo procedimiento, y profundización de la estrategia de financiamiento en pesos, con emisiones en moneda nacional.
El objetivo de esto es reducir la base circulante de dólares en el mercado local —o, en contrapartida, aumentar la de pesos—, de modo que se aprecie la divisa estadounidense y permita alinear la inflación —con riesgos de caer por debajo del 3% ante las presiones bajistas de los bienes comercializables internacionalmente— a la meta del 4,5%.
Sin embargo, y a diferencia de la decisión respecto de la Tasa de Política Monetaria (TPM), estas medidas tienen efectos directos menos certeros.
Efectos propios inciertos
Si bien no hubo grandes repercusiones al nivel de economistas y analistas respecto del anuncio del titular del MEF, Gabriel Oddone —mientras que hubo algo más entre empresarios y productores—, hay coincidencia en el entendimiento de que, mientras el recorte de las tasas fue de aplicación inmediata —con un efecto de iguales características en el dólar—, las medidas del MEF, como tales, están orientas a mediano plazo.
“Las compras de dólares a futuro y la forma de inducir a las empresas públicas a comprar dólares ahora que está barato es algo que tiene un monto limitado: las empresas no tienen una caja ilimitada y no pueden mantener el mercado con sus propios recursos; y el efecto de comprar dólares a término va aliviando la oferta, pero no soluciona de forma inmediata el mercado”, explicó al respecto el economista y socio de Urraburu e hijos, Ángel Urraburu, en diálogo con Ámbito.
Asimismo, el aumento en las emisiones en moneda nacional no está planteado tampoco en el corto plazo, por lo que su efecto será “lento y paulatino”.
Por su parte, para el economista y analista José Licandro, si bien “las medidas anunciadas pueden ayudar a mitigar la apreciación del peso”, podrían no tener un “impacto relevante”. En ese sentido, coincidió con Urraburu sobre el plazo del financiamiento en pesos: para tener excedente, “el gobierno debería emitir prácticamente toda la deuda en moneda doméstica, ya que suele emitir anualmente en los mercados internacionales cifras superiores a los 1.000 millones de dólares”.
Según expresó, “la gran duda es si el mercado doméstico tiene la capacidad y la voluntad de absorber tamaños montos incrementales de deuda en moneda doméstica, además sin presionar a la tasa de interés”, la cual podría seguir bajando, tal y como dejó entrever el ministro Oddone. Unas tasas demasiado bajas también podrían llegar a ser un problema.
Anuncios en clave política y el foco en las expectativas
Entonces, ante unos impactos que podrían llegar a no ser tan efectivos como es necesario, y con repercusiones a mediano plazo sobre un mercado que requiere acciones urgentes, ¿por qué el MEF realizó ahora tales anuncios?
Según Urraburu, el objetivo es “incidir sobre las expectativas”, algo que “están haciendo correctamente”: “Así como incidió sobre las expectativas el cambiar la reunión del Copom y también incidió lo que dijo el presidente del Banco Central (Guillermo Tolosa) sobre estar dispuestos a intervenir, incluso cuando no lo hicieron”, señaló. “El Ministerio le está diciendo al mercado que si baja, va a salir a comprar, entonces el mercado va a pensar dos veces antes de seguir bajando”, agregó.
Para Licandro, en tanto, también hay una interpretación política en los anuncios, pero más orientada al famoso “algo hay que hacer” ante un escenario en el que el peso uruguayo se apreció mucho más frente al dólar que otras monedas de la región; y en el que los reclamos por el “atraso cambiario” y la pérdida de competitividad se hacen cada vez más fuertes.
La meta no es ir en contra de la tendencia internacional, en la que la debilidad del dólar a nivel global marca, inevitablemente, el camino del tipo de cambio a nivel local: es enviar una señal de que “el Ministerio de Economía participa 100% en los objetivos del Banco Central” y de que “la voluntad del gobierno de enfrentar el deterioro del tipo de cambio es muy fuerte”, apuntó Urraburu.
Y, así, “revertir el deterioro de enero y poner al dólar en un valor parecido al de diciembre” para que, a partir de allí, evolucione de la mano con el escenario internacional y en función de los factores exteriores innegables. “Si lo subo un poquito y lo mantengo, ya estoy ganando”, concluyó.
Esta estrategia ciertamente parece ir por buen camino ya dio sus primeros frutos: en la primera jornada cambiaria tras los anuncios, el dólar cerró en 38,793 pesos y un 2,13% por encima que el valor del martes; anotando su tercera suba consecutiva desde el anuncio del recorte de tasas del BCU —cuarta, si se considera el valor de cierre nominal y no el promedio del día— y reduciendo la depreciación mensual a apenas un 0,64%.


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