30 de noviembre 2025 - 18:57

Los uruguayos viajaron menos a la Argentina en el último año y redujeron el consumo

El flujo desde Uruguay sigue siendo alto en términos relativos, pero se achica mes a mes. Sin precios atractivos, los viajes bajan y el consumo se desploma.

Uruguay sigue siendo el segundo origen de turistas hacia Argentina, pero el flujo cae mes a mes.

Uruguay sigue siendo el segundo origen de turistas hacia Argentina, pero el flujo cae mes a mes.

La Argentina dejó de ser el gran imán de turismo y escapadas para los uruguayos, ya que la publicación del último informe del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) confirmó una tendencia que se venía detectando desde mediados del año: menos viajes y, sobre todo, menos gasto.

En octubre, los argentinos recibieron 679.200 visitantes extranjeros, lo que implica una caída del 10% frente al año pasado. Dentro de ese panorama, Uruguay, que sigue siendo el segundo mercado emisor con el 15,1% del total, muestra una marcada desaceleración tanto en el número de cruces como en el consumo asociado.

El detalle del informe argentino señala que ingresaron 389.800 turistas, una baja del 5,9% interanual, y 289.500 excursionistas, que son quienes no pernoctan en el país. Este último segmento, donde se concentran buena parte de las visitas de uruguayos que cruzaban por el día para comprar o hacer trámites, fue el que sufrió el golpe más fuerte con un retroceso del 15,1%. La explicación es directa: el tipo de cambio dejó de ser tan favorable como en 2023 y parte de 2024, cuando Buenos Aires y las ciudades fronterizas ofrecían precios en dólares artificialmente bajos.

La pérdida del incentivo cambiario tuvo un efecto inmediato. Los viajes de los uruguayos se redujeron, pero más aún se redujo el gasto. El fenómeno del “turismo de consumo”, que había dominado la frontera con compras de supermercado, ropa, gastronomía y servicios a precios irrisorios, se desinfló por completo. Comer afuera ya no es tan barato, llenar el baúl del auto con productos argentinos dejó de ser rentable y los pequeños viajes relámpago perdieron atractivo frente al costo actual.

Los números confirman el desplome: en octubre de 2024 llegaron 73.100 turistas uruguayos, mientras que en el mismo mes de 2025 la cifra cayó a 58.700, una contracción del 19,7%, casi el doble que la caída promedio del turismo receptivo argentino. Además, los uruguayos registran la estadía promedio más baja entre todos los países de origen: apenas 4,7 noches, lo que confirma el fin de los viajes de varios días que caracterizaban el turismo de consumo en épocas de dólar barato.

Paradójicamente, cuando los uruguayos viajan lo hacen con un gasto diario relativamente alto (99,1 dólares por día, segundo después de Brasil), pero la reducción drástica en la cantidad de viajeros hace que el impacto total en la economía argentina sea cada vez menor.

Impacto en la frontera y en el comercio uruguayo

En los departamentos de frontera la situación es evidente. El movimiento en los puentes fue cayendo mes a mes, las colas disminuyeron y las ventas asociadas al cruce empezaron a estabilizarse. Para el comercio uruguayo esto implica un alivio, porque la fuga de consumo pierde intensidad. Pero al mismo tiempo, confirma que una porción del gasto que los uruguayos destinaban a Argentina ya no encuentra reemplazo inmediato en la economía local. En muchos casos simplemente desaparece: menos viajes, menos compras y un ajuste natural del presupuesto familiar.

El comportamiento del turista argentino aporta otro elemento para entender el fenómeno. En octubre, 1.228.900 residentes de ese país viajaron al exterior, un crecimiento del 9,3% respecto al año pasado. La apreciación del peso en términos regionales volvió a hacer viable para muchos argentinos viajar fuera de sus fronteras. Ese dato, leído en espejo, confirma que la relación de precios se reordenó: si para los argentinos es más barato salir, para los uruguayos es más caro entrar.

El informe confirma que buena parte del retroceso del turismo uruguayo se concentró en los ingresos por vía fluvial, el principal canal de conexión directa entre Montevideo, Colonia y Buenos Aires. Esta modalidad, históricamente dominada por los viajeros uruguayos (en algunos meses representan más del 50% del movimiento total), también registró una desaceleración significativa que refuerza la lectura de que el "turismo de consumo" está en retirada. Menos boletos vendidos por Buquebus y Colonia Express implican menos escapadas de un día, menos compras oportunistas y menos gasto hormiga del lado argentino.

A esto se suma que el propio Indec reportó una disminución en el gasto promedio por visitante, un dato que acompaña de forma directa la pérdida del atractivo cambiario para los uruguayos. Incluso entre quienes mantienen el hábito de cruzar a Buenos Aires o ciudades fronterizas, la estadía es más corta, el consumo más reducido y las compras más selectivas. El derrumbe del incentivo cambiario no solo afectó la cantidad de viajes, sino también la intensidad económica de cada uno.

Una temporada con otro mapa turístico

De cara a la temporada 2026, el escenario se perfila distinto al de los últimos dos veranos. Es probable que más uruguayos opten por destinos internos o, cada vez más, Brasil, donde la relación calidad-precio volvió a ser competitiva frente a la Argentina. La caída del incentivo cambiario también reduce la salida de divisas desde Uruguay, lo que estabiliza parcialmente el movimiento comercial, aunque impone un freno al dinamismo que habían tenido algunas empresas vinculadas a la movilidad fronteriza.

El impulso extraordinario que Argentina representó para el consumo de los uruguayos parece haber llegado al final de su ciclo. La normalización del tipo de cambio y el encarecimiento relativo de bienes y servicios del otro lado del Río de la Plata consolidan un nuevo equilibrio: menos viajes, menos gasto y una frontera que vuelve a comportarse de manera predecible después de dos años de distorsión económica.

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