6 de febrero 2026 - 16:18

Noches de llamadas 2026: la fiesta del candombe es un motor económico para vecinos de Montevideo

El Carnaval abre una oportunidad a toda la cadena de servicios, con alquileres de balcones y azoteas sobre lacalle Isla de Flores.

El Carnaval genera un importante movimiento económico entre los vecinos de Montevideo.
El Carnaval genera un importante movimiento económico entre los vecinos de Montevideo.

El tradicional Desfile de Llamadas, que se realiza en los barrios Sur y Palermo de Montevideo, volvió a convertirse en una de las expresiones culturales más importantes del Carnaval uruguayo y en un motor económico para los vecinos de la zona. Más de 40.000 personas se esperan en las noches de este viernes 6 y sábado 7, en un evento que combina música, tradición y oportunidades de ingreso para residentes y emprendedores locales.

Las entradas para el Desfile, vendidas a través de la red Abitab, se agotaron rápidamente según datos de la organización. Los precios fluctuaron entre aproximadamente 300 y 700 pesos por persona, según la ubicación dentro del corredor del desfile y la fila elegida, con sectores preferenciales superando los 650 pesos en algunos casos. Este movimiento de ventas refleja no solo una alta demanda cultural, sino también un incentivo económico indirecto a toda la cadena de servicios vinculados al Carnaval.

Ante la escasez de entradas, muchas personas optan por alternativas privadas para ver el desfile desde balcones y azoteas ubicados estratégicamente sobre la calle Isla de Flores. En esta edición 2026, aunque muchos balcones no exhiben carteles públicos, la oferta se comercializa intensamente a través de plataformas digitales y contactos previos, según vecinos.

Los precios que circulan en redes sociales y avisos particulares muestran alquileres de balcones y terrazas desde aproximadamente 1.700 hasta 3.500 pesos por persona o grupo, variando según la ubicación y servicios incluidos como baños, bebidas o parrilla.

El Carnaval y una "mini economía" en Montevideo

Vecinos como Martín Silva, propietario de una terraza en pleno trayecto del desfile sobre Isla de Flores, comentan que la demanda se concentra en las primeras horas de la tarde y que muchos reservan con semanas de antelación, incentivando una “mini economía” local que complementa la actividad cultural.

“La gente viene buscando comodidad y una vista privilegiada” dice Silva y agrega: “Aquí no solo miran el desfile, sino que cenan, comparten y generan un ingreso que compensa el costo de mantenimiento de la casa durante dos noches intensas”.

Desfilede Llamadas 3
Los vecinos ofrecen vistas privilegiadas desde azoteas y balcones.

Los vecinos ofrecen vistas privilegiadas desde azoteas y balcones.

Además del alquiler de espacios, algunos vecinos ofrecen servicios gastronómicos completos durante las jornadas. Por ejemplo, Laura Méndez, que vive en el corazón del barrio Sur, organiza barbacoas y bebidas incluidas en paquetes cerrados que superan los 4.000 pesos por persona, combinando la vista del desfile con experiencias de comida y seguridad privada.

Estas iniciativas familiares y pequeñas empresas han encontrado en el Carnaval un nicho rentable, especialmente en un contexto macroeconómico con inflación moderada y consumo turístico activo.

El Desfile de Llamadas no solo tiene un valor cultural profundo, también actúa como motor de ingreso informal y formal para múltiples rubros: comercio, gastronomía, alquiler de espacios, servicios de limpieza y seguridad, transporte y turismo receptivo.

Los actores económicos de la zona coinciden en que la explosión de opciones alternativas, que no son reguladas oficialmente, dinamiza la microeconomía barrial y permite a los vecinos capitalizar la alta afluencia de público.

Desfile de Llamadas 2
El Carnaval se consolida como un evento de importancia cultural y económica.

El Carnaval se consolida como un evento de importancia cultural y económica.

La magia del candombe

El Desfile de Llamadas, declarado una de las festividades más representativas de la cultura afrodescendiente uruguaya, reúne comparsas de toda la región y se proyecta como uno de los eventos massivos del verano montevideano.

Esta conjunción de tradición e impacto en el bolsillo local sigue posicionando al Carnaval como un activo cultural y económico para la capital en 2026.

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