Para muchos viajeros uruguayos, Buenos Aires sigue siendo una ciudad familiar y, al mismo tiempo, inagotable. Siempre hay una esquina nueva, un barrio en movimiento o una experiencia distinta por descubrir. En ese mapa cambiante, los rooftops ganaron un lugar protagónico como escenarios donde la ciudad se muestra desde otra perspectiva. Bestial Fly Bar es uno de esos espacios que logran condensar diseño, gastronomía y entretenimiento en un mismo plan, ideal para quienes buscan salir de lo previsible durante una escapada porteña.
Un rooftop para mirar Buenos Aires desde arriba y vivir la noche sin apuro
El bar en altura Bestial Fly Bar combina vistas abiertas, cocina de inspiración internacional y una coctelería que transforma cada visita en un plan memorable para quienes llegan desde Uruguay.
Ubicado en el piso 11 de un edificio en el cruce de Humboldt y Santa Fe, en Palermo, el acceso ya anticipa lo que vendrá: ascensor, altura y una vista que se abre en 360 grados sobre uno de los barrios más activos de la ciudad. Al llegar, la sensación es la de haber dejado el ruido urbano unos metros más abajo. El espacio se despliega amplio, con sectores diferenciados y una puesta en escena impactante que mezcla vegetación, iluminación dramática y materiales nobles.
La ambientación es uno de los grandes atractivos de Bestial Fly Bar. Jardines verticales, pisos de ónix retroiluminados, esculturas de gran tamaño y una barra central de diseño escultórico construyen un clima que remite a una película futurista. Los ventanales permiten que la ciudad forme parte del decorado, mientras que los livings y mesas altas invitan tanto a una noche larga como a una visita más breve antes de seguir el recorrido por Palermo.
La propuesta gastronómica acompaña esa experiencia visual con una carta amplia, pensada para compartir y recorrer distintos sabores. La cocina se mueve con soltura entre la fusión nikkei, guiños latinoamericanos y técnicas contemporáneas. Entre las entradas aparecen opciones como vieiras con sofrito de manteca y ají amarillo, langostinos crocantes con salsa de maracuyá, croquetas especiadas, empanadas de lomo con influencias orientales y alternativas veganas bien resueltas. Los ceviches y tiraditos aportan frescura, con combinaciones de pescado, cítricos, palta, maíz y salsas de perfil equilibrado.
En los platos principales conviven carnes, arroces, mariscos y pastas. Hay ojo de bife con guarniciones rústicas, risottos cremosos con lomo salteado, pollo al curry con arroz blanco y vegetales, mariscos rebozados y pokes frescos que funcionan muy bien para una comida más liviana. Las pastas suman raviolones rellenos, caramelle y preparaciones con salsas que van del fileto clásico a emulsiones más intensas, siempre con una presentación cuidada.
El sushi ocupa un lugar destacado dentro de la carta. Rolls clásicos y de autor, con salmón, trucha, langostinos, frutas y variantes vegetarianas permiten armar una experiencia completa, ya sea como plato principal o para acompañar los cócteles. Las piezas se elaboran en el momento y mantienen una línea estética acorde al estilo general del lugar.
La barra es otro de los grandes motivos para subir hasta Bestial Fly Bar. La coctelería de autor se presenta en vasos-escultura que se convirtieron en un sello del espacio y aportan un componente lúdico y visual. La carta incluye clásicos bien ejecutados y creaciones originales que juegan con frutas, hierbas, especias y destilados, pensadas tanto para quienes buscan sabores intensos como para quienes prefieren perfiles más frescos. También hay gin tonics de la casa, vinos, espumantes, cervezas y opciones sin alcohol, lo que amplía el abanico para distintos momentos del día o la noche.
A medida que avanza la jornada, el clima se transforma. DJ sets, música en vivo y performances acompañan la experiencia y convierten al rooftop en un espacio dinámico, donde la gastronomía convive naturalmente con el entretenimiento. Es un lugar que funciona bien tanto para comenzar la noche como para quedarse varias horas, algo muy valorado por quienes visitan la ciudad por pocos días y buscan concentrar planes en una sola salida.
Bestial Fly Bar suma, además, un detalle práctico poco habitual en la zona: estacionamiento propio, un plus para quienes se mueven en auto o prefieren resolver la logística con comodidad.
Con vistas abiertas, una estética potente y una propuesta gastronómica versátil, este rooftop se presenta como una parada atractiva para turistas que quieren descubrir otra cara de Buenos Aires. Un espacio donde la ciudad se observa desde arriba y la noche se vive sin prisa, con Palermo iluminando el fondo de la escena.
Dirección: Humboldt 2495, piso 11, Palermo.






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