La multinacional alemana BASF Services Americas encara un proceso de reestructuración en Uruguay que implicará la reducción de entre el 30% y el 40% del personal y vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre los problemas de competitividad en la economía local.
Una nueva multinacional reduce sus operaciones en Uruguay y despedirá un tercio de su personal
La firma química alemana BASF encara un proceso de reestructura por "problemas de costos" y mejores condiciones de producción en otras localizaciones.
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Una nueva multinacional reduce sus operaciones en Uruguay y despedirá un tercio de su personal.
Una multinacional vuelve a ser noticia en el país, y no por buenos motivos: la firma química alemana BASF, la más grande del mundo en su tipo, inició un proceso de reestructuración de personal en el centro de servicios que opera en el World Trade Center de Montevideo, con los despidos de entre el 30% y el 40% de su personal —una plantilla de 1.200 personas—, y la posibilidad de que ocurran más desvinculaciones en el futuro.
La compañía, que está presente en el país desde 2014 y brinda soporte en áreas como finanzas, legales, recursos humanos, logística, medio ambiente y tecnología para las operaciones de la compañía en el continente; alegó problemas de costos detrás de la decisión de reducir la plantilla de empleados, según informó Subrayado. Sobre todo, considerando localizaciones alternativas en las que pueden ofrecer los mismos servicios pero a menor costo a nivel global.
En ese sentido, a principios de este año, la compañía alemana comenzó las contrataciones para un nuevo hub digital en Hyderabad, India, en medio de una estrategia de reducción de costos y estandarización que se da en todas sus operaciones internacionales, pero que en Uruguay adquiere otro tenor por la coyuntura propia del país. Al respecto, los detalles concretos de la reestructuración y la reducción de personal en la sede uruguaya se darán a conocer este martes.
El atraso cambiario contribuye al deterioro de la competitividad
Sobre la situación se refirió el senador del Partido Nacional (PN), Sebastián Da Silva, y señaló que "es parte de las consecuencias colaterales del atraso cambiario".
"El atraso cambiario es lo que encarece el país y lo que hace que empresas multinacionales como ésta se pregunten para qué estar en el Uruguay pagando el doble si pueden estar en otro país cercano, pagando la mitad", apuntó en rueda de prensa.
Asimismo, remarcó que la reducción de las operaciones de BASF —una de las cinco mejores compañías de tecnología agropecuaria del mundo, según el senador— no solo implica el despido de 500 personas, sino también un duro golpe moral para el país: "Lo que cuesta traer una empresa de estas para que después vayamos viendo cómo, paulatinamente, todo aquello que hablamos del atraso cambiario, del costo y los mensajes absurdos termine en decisiones lamentables".
Para Da Silva, "el problema del atraso cambiario en Uruguay es consuetudinario" —algo que también se vio con la salida de la multinacional japonesa Yazaki, en los últimos meses del gobierno de la Coalición Republicana (CR)—, y el país, en tanto agroexportador, debería tener un "consenso de competitividad".


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