La vicecanciller, Valeria Csukasi, inició una ronda de reuniones con gremiales del sector productivo para explicar el contenido del acuerdo Mercosur-UE y recoger inquietudes con el objetivo de construir una agenda de trabajo sectorial que permita aprovechar las oportunidades que abrirá el acuerdo cuando entre en vigor.
Valeria Csukasi admitió que la lechería tardará 10 años en ver los resultados del acuerdo Mercosur-UE
El tratado comercial está firmado, pero los beneficios no llegan juntos ni al mismo tiempo para el sector lechero.
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El Acuerdo Transpacífico abre la puerta a la exportación de leche con bajos aranceles y cuotas preferenciales
Las 30.000 toneladas de quesos que Europa podrá exportar al Mercosur son casi el doble de lo que Conaprole vende en el mercado interno uruguayo por año, el número da dimensión al desafío que el sector enfrenta cuando el acuerdo madure.
Csukasi tuvo encuentros recientemente con representantes de la Asociación Nacional de Productores de Leche (ANPL), con la participación del director de Política Económica del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), Juan Labraga.
El sector lechero es uno de los más ansiosos ante el acuerdo y también uno de los que más tiempo tendrá para adaptarse. "Para la lechería el proceso puede demorar hasta 10 años, con cuotas como las 10.000 toneladas de leche en polvo y 30.000 toneladas de quesos, por lo que los resultados se verán de forma progresiva", explicó la vicecanciller en una entrevista para la radio Oriental Agropecuaria AM 770. La apertura gradual implica que el impacto competitivo de los productos europeos tampoco será inmediato, aunque el sector ya viene advirtiendo que en quesos la presión será significativa cuando el proceso madure.
Las preguntas de los productores en la reunión no se limitaron al acuerdo con Europa. "Las consultas también pasaron por entender qué otras oportunidades de acceso a mercados tiene Uruguay, más allá de la Unión Europea (UE)", señaló Csukasi, lo que refleja que el sector mira con tanto interés la apertura hacia Asia como la relación con el bloque europeo.
Indonesia, el RCEP y la apuesta asiática
Una de las novedades más concretas que la vicecanciller puso sobre la mesa fue la habilitación sanitaria para exportar leche en polvo a Indonesia. "Estamos esperando la firma del protocolo que permitirá comenzar a exportar desde las plantas habilitadas", expresó Csukasi y luego sumó: "Es un mercado con alto consumo y crecimiento, y esa política abre una oportunidad interesante para Uruguay".
En paralelo, Uruguay trabaja en su solicitud de ingreso al RCEP y en los avances del Acuerdo Transpacífico. "La apertura hacia Asia puede ser muy importante para sectores como la lechería, porque permitiría competir en mejores condiciones con países como Nueva Zelanda o Australia", sostuvo Csukasi. La referencia a Nueva Zelanda no es casual: ese país tiene arancel cero en China desde 2022 mientras Uruguay paga 10%, una diferencia que prácticamente lo dejó fuera del principal mercado importador de lácteos del mundo.
La agenda de apertura también incluye mercados más cercanos geográficamente pero todavía sin resolver. "Estamos trabajando en Centroamérica, que es un mercado que aún tenemos pendiente, y también explorando oportunidades en África e India", indicó la vicecanciller.
Carne: el primer impacto concreto del acuerdo con Europa
"Uno de los primeros efectos será la eliminación del arancel de la cuota Hilton, que actualmente paga alrededor de 20%", destacó Csukasi. Esa cuota corresponde a 5.600 toneladas de carne vacuna premium que en algunos casos ha alcanzado valores cercanos a 20.000 dólares por tonelada, por lo que la eliminación del arancel representa una mejora directa y significativa en la competitividad exportadora.
Con el tiempo se irán incorporando nuevas cuotas y reducciones arancelarias. "Se irán incorporando cuotas para carne bovina, arroz y miel, además de la eliminación de aranceles para varios productos como frutas, derivados de frutas, cuero y pesca", indicó.
El reparto de cuotas: el nudo político del acuerdo
Uno de los puntos más delicados del acuerdo es cómo se distribuirán las cuotas entre los cuatro países del Mercosur. La discusión acaba de comenzar en el Grupo Mercado Común y las posiciones están lejos de acercarse. "Estamos todavía bastante lejos de un acuerdo, como era esperable, porque es uno de los puntos donde se concentran los mayores beneficios del acuerdo", reconoció la vicecanciller.
En discusiones anteriores se había manejado una distribución aproximada de 42,5% para Brasil, 29,5% para Argentina, 21% para Uruguay y 7% para Paraguay en el caso de la carne. Pero esos números no están acordados y las negociaciones recién empiezan. El timing no es menor: Uruguay necesita sentarse a discutir cuotas con Brasil en un momento en que ese mismo país impulsa una investigación antidumping contra la industria láctea uruguaya. "Creemos que no va en línea con el proceso de apertura que está impulsando el Mercosur, por lo que esperamos que esa investigación termine, como ocurrió anteriormente", sentenció Csukasi sobre el caso dumping, sin ocultar la tensión que genera negociar en dos frentes simultáneos con el mismo socio.


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