Los atentados del 11 de septiembre de 2001 dejaron casi 3.000 muertos en Nueva York, el Pentágono y Pensilvania. Sin embargo, el impacto sanitario de aquella jornada continúa un cuarto de siglo después: miles de personas que estuvieron expuestas al polvo, el humo y los escombros desarrollaron enfermedades años más tarde.
A 25 años del atentado terrorista, un nuevo informe del Departamento de Bomberos de Nueva York (FDNY) muestra la dimensión de ese legado. Más de 10.000 integrantes del departamento están certificados con alguna enfermedad física relacionada con el 11-S, mientras que más de 600 miembros murieron por enfermedades vinculadas con su trabajo en el World Trade Center.
El polvo tóxico que dejó el derrumbe de las Torres Gemelas
Cuando las Torres Gemelas colapsaron, una enorme nube de polvo y humo cubrió el Bajo Manhattan. Durante las tareas de rescate, recuperación y limpieza, miles de bomberos, policías, médicos, voluntarios y trabajadores quedaron expuestos durante horas, días o incluso meses.
Las investigaciones posteriores vincularon esa exposición con sustancias y partículas peligrosas presentes en los restos del World Trade Center. Los problemas de salud asociados incluyen asma, enfermedades respiratorias crónicas, distintos tipos de cáncer y afecciones de salud mental, entre otras patologías. El propio programa sanitario federal sostiene que más de 96.000 personas fueron diagnosticadas con enfermedades físicas o mentales como consecuencia de las exposiciones del 11-S.
El problema tampoco quedó limitado a quienes ingresaron a la Zona Cero. El Registro de Salud del World Trade Center de Nueva York realiza el seguimiento de unas 71.000 personas, entre trabajadores de rescate, residentes, empleados, estudiantes y otras personas que estuvieron expuestas a las consecuencias de los atentados.
Más de 600 bomberos y trabajadores murieron por enfermedades relacionadas
Una de las cifras que más impacta en el 25° aniversario surge del nuevo informe sanitario del FDNY: más de 600 integrantes del departamento murieron durante las últimas dos décadas y media por enfermedades relacionadas con su trabajo en el World Trade Center.
El organismo también informó que 12.161 miembros del FDNY fueron diagnosticados con al menos una enfermedad atribuida a la exposición a las toxinas del World Trade Center. Dentro de ese grupo, 4.257 fueron diagnosticados con cáncer, mientras que otros presentan enfermedades respiratorias, físicas o de salud mental.
En septiembre de 2026, además, el FDNY incorporó a su muro conmemorativo los nombres de 36 miembros que murieron por enfermedades relacionadas con las tareas de rescate y recuperación posteriores al 11-S. El homenaje refleja cómo la lista de fallecidos continuó creciendo incluso 25 años después de los ataques.
Por qué las consecuencias pueden aparecer décadas después
Una de las características más difíciles de dimensionar del impacto del 11-S es que algunas enfermedades no aparecen inmediatamente después de la exposición. Determinados tipos de cáncer y otras patologías pueden desarrollarse muchos años después, lo que mantiene abierto el seguimiento médico de quienes estuvieron en la zona afectada.
El World Trade Center Health Program, administrado por los CDC, ofrece actualmente seguimiento médico y tratamiento para enfermedades relacionadas con el 11-S a sobrevivientes y rescatistas. El programa atiende a casi 150.000 integrantes que viven en los 50 estados y territorios de Estados Unidos.
Las investigaciones continúan incluso ahora. Un estudio publicado en 2026 encontró que los integrantes del programa de salud que fueron seguidos durante años presentaban un menor riesgo de muerte por cualquier causa que determinados grupos de respondedores que no estaban incorporados al programa, un resultado que refuerza la importancia del control médico prolongado.