Winco se funda en 1954 en una pequeña fábrica en Ramos Mejía con un objetivo ambicioso: musicalizar los hogares argentinos con artículos de audio de primera calidad. Así nace el famoso Wincofón, un tocadiscos automático que fue furor y éxito en ventas entre las décadas de 1950 y 1970.
CEO de Winco en Argentina: "El 50% de las unidades vendidas son de fabricación nacional"
La marca fue furor entre los 50 y los 70, quebró en 1980 y se refundó 20 años más tarde. Facturó más de $700.000.000 en 2020 y proyecta incrementar esa cifra en un 20% en 2021.

En los años 70, la apertura de importaciones y las dificultades para producir en el país impactan de lleno en el negocio. En 1980 cierra sus puertas. Dos décadas más tarde (en 2003), la compañía es adquirida por Fabián Zaleski y Miguel Goldcher, sus dueños actuales, provenientes del rubro textil y de electrónica, respectivamente.
En la actualidad, Winco es considerada una de las marcas más importantes del mercado de artículos para el hogar en la Argentina, con más de 150 productos: cuidado personal, climatización, pequeños electrodoméstico, bicicletas eléctricas y audio profesional, entre otros. “Hoy la empresa cuenta con una depósito de 5.000 metros cuadrados, dos plantas de producción con una capacidad de fabricación de más de 500.000 unidades anuales, más de 40 servicios técnicos distribuidos por todo el país y un equipo de personas que crece día a día”, cuenta Miguel Goldcher, CEO de Winco en la Argentina.
Periodista: ¿Apostar a la producción nacional fue una decisión estratégica o fue producto del contexto macro y de la pandemia?
Miguel Goldcher: Es una combinación de ambos. Empezamos con la fabricación nacional hace 8 años, por lo tanto no fue producto de la pandemia, pero es cierto que en el contexto actual estamos muy contentos de tener bien desarrollado el área.
P.: ¿Cuáles son las ventajas de fabricar en el país?
M.G.: La flexibilidad de abastecimiento en función de la demanda de nuestros productos es muy importante. Podemos rápidamente modificar nuestros planes de producción en función de las ventas. Además, hay ciertos productos que de no fabricarse en el país no podrían ser comercializados, por restricciones para su importación.
P.: ¿Cómo competir siendo una pyme argentina frente a megaempresas nacionales o multinacionales?
M.G.: Lo más importante es explotar las ventajas que tenemos las empresas familiares o pymes frente a multinacionales o empresas con mucho más capital. La flexibilidad y la velocidad de atención (y resolución) personalizada es clave, sin pasar por tanta burocracia como requieren ese tipo de empresas. La innovación y el ojo crítico para mejorar continuamente. Siempre estamos abiertos a mejorar los procesos, optimizar los costos, mejorar los productos actuales, desarrollar automatizaciones que optimicen el tiempo y costo de tareas importantes para la empresa. Creo que el concepto fundamental es el de nunca quedarse quietos.
P.: ¿Qué rol juega la innovación y el aporte de nuevas tecnologías?
M.G.: Es algo central en nuestro negocio. Estamos continuamente buscando productos nuevos que encajen bien en el mercado argentino y también evaluamos si nuestro catálogo está actualizado en cuanto a función y diseño. Por ejemplo, en tiempos de pandemia lanzamos una máquina para hacer helados, dos modelos de pochocleras, dos modelos de yogurteras, todo ello porque detectamos una oportunidad debido al aumento de tiempo que todos pasamos en nuestras casas.
P.: ¿Cuál fue la estrategia para surfear la pandemia?
M.G.: Al principio fue una incertidumbre total, pero pronto encontramos una gran demanda de un mercado que buscaba ayudantes para todo en su casa. En la cocina, la gente buscaba licuadoras, batidoras, freidora sin aceite, entre otros productos que facilitaban la labor diaria. Para la limpieza, tuvimos una demanda muy importante de aspiradoras robot. En general, tuvimos un crecimiento en la demanda de pequeños electrodomésticos de cocina, hogar y también de productos de cuidado personal. En términos de unidades, en 2020 crecimos un 45% respecto de 2019.
P.: ¿Qué enseñanzas deja la pandemia?
M.G.: Entre todo lo malo que trajo la pandemia, tenemos algunas cosas para rescatar. Lo primero es la experiencia de tener a varias personas trabajando desde sus casas, entendiendo los pros y contras del home office y para cuáles tareas funciona bien y para cuáles no tanto. En cuanto a lo comercial, por suerte estábamos preparados desde antes de la pandemia para la atención a distancia a nuestros clientes, pero obviamente en estos tiempos se profundizó. Hoy no es necesario juntarse físicamente con los clientes mayoristas para que nos hagan un pedido, en cambio, nos lo mandan por WhatsApp y en 5 minutos se resuelve. Por último, lo más importante, sentimos cada día más fuerte el compromiso de nuestro personal en todas las áreas, me emociona mucho ver el ritmo de trabajo y el entusiasmo por hacer bien la tarea.
P.: ¿Qué porcentaje de la producción de Winco es nacional?
M.G.: El 50% de las unidades vendidas de Winco son de fabricación nacional. Este año sumamos a nuestras líneas de producción dos modelos de sandwicheras, un modelo de wafflera, anafes eléctricos de una y de dos hornallas, una aspiradora inalámbrica ciclónica (la primera de este tipo en el país), entre otros. Tenemos más de 10 artículos en carpeta para los siguientes meses.
P.: ¿Cuáles son los canales de comercialización más eficientes?
M.G.: Así como los canales de venta en tiendas físicas se vieron perjudicadas por la pandemia, los canales digitales como los e-commerces o los marketplaces se potenciaron muchísimo. Muchas personas aprendieron a comprar de forma digital y creemos que esa tendencia llegó para quedarse. La velocidad de compra y entrega, que hace un tiempo era el gran problema de la venta digital, se mejoró al punto de entregar los productos a domicilio en el día. También la comparación de precios y variedad de opciones está fácilmente al alcance de la mano.
P.: ¿Cuánto facturaron en 2020 y cuál es la proyección para el año en curso?
M.G.: El año pasado tuvimos una facturación superior a $700.000.000, esperamos que para este año pueda crecer un 20% aproximadamente en términos reales.
P.: ¿Cuáles son los desafíos que enfrenta una pyme argentina en el contexto actual?
M.G.: Los cambios de las condiciones macro son muy repentinos, aprendimos con los años a aceptar ese desafío y adaptarnos a los mismos rápidamente. La presión impositiva, el cambio de valor del dólar y muchas situaciones del día a día nos condicionan. También hay complicaciones internacionales que afectan al mundo entero. La pandemia modificó mucho el comercio internacional. Hoy, las fábricas de China tardan el doble de tiempo en producir, los costos de flete marítimo se multiplicaron por 5, esas son cosas que le afectan a todos los países, no solo a nosotros. Pero no hay tiempo en nuestra agenda para quejarnos, sino para reinventarnos y tomar decisiones rápidas.
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