27 de agosto 2007 - 00:00

Cómodo triunfo en Tucumán del kirchnerista Alperovich

Anoche, el gobernador y esposa, la diputada nacional Beatriz Rojkés, y el ministro de Salud, Ginés González García, ingresaron a la Casa de Gobierno al compás de la marcha peronista. «Pido que el 28 de octubre apoyemos con fuerza a Cristina. Necesitamos que la Nación nos siga apoyando cuatro años más», dijo anoche el gobernador reelecto.
«Hago un llamado a la oposición para que se integre a mi gobierno. Pero mi límite es Bussi», advirtió. Por último Alperovich instó a «hablar poco, trabajar mucho y no robar».
La superioridad del oficialismo se vio además reflejada en el acaparamiento de resto de los cargos electivos: 49 bancas de legisladores, 19 intendencias con sus respectivos concejos deliberantes y la titularidad de 93 comunas rurales.
Desde el gobierno tucumano aseguraban ayer que no querían festejar por anticipado la victoria -incluso se negaron a difundir resultados de encuestas en la previa-, pero, de todos modos, desde hace días se encontraba montado un gigantesco escenario frente a la céntrica Plaza Independencia, de espaldas a la Casa de Gobierno. Como evidencia de la feroz confianza de los peronistas, poco después de las 10 de la mañana comenzaron allí las pruebas de sonido. Luego, a la noche, con el resultado puesto, la fiesta estalló con un show musical denominado «La fiesta de la democracia» en el que participaron los salteños Los Nocheros y Chaqueño Palavecino. A pocos metros de allí, dos pisos de la gobernación acondicionados especialmente para la jornada y bajo fuerte custodia policial eran lugar de un encendido cóctel-fiesta.
La abultada victoria del FpV tucumano fue festejada intensamente en la Casa Rosada, que envió en representación al ministro de Salud. «Vengo a apoyar al gobierno tucumano y a seguir trabajando», dijo. Se trata además de una visita con alto valor simbólico, a la luz de que Tucumán adquirió el triste protogonismo hace 5 años, durante el gobierno de Julio Miranda, por los casos de mortalidad infantil y desnutrición. De hecho, con el gobierno de Alperovich esas cifras disminuyeron hasta alcanzar valores ínfimos.
 Fidelidad
Alperovich -de 52 años, judío y contador de profesión, hijo de León, un respetado empresario local- es uno de los gobernadores que más fidelidad demuestran hoy a Néstor Kirchner. Se trata, además, del responsable del principal triunfo que obtiene el oficialismo nacional en todo lo que va del año electoral, ya que hasta el momento apenas había podido sumar como propio el éxito del riojano Luis Beder Herrera (ver nota aparte).
La experiencia de ayer marcó el debut de la reelección en la provincia, una opción habilitada a instancias del propio Alperovich, que logró la aprobación de una reforma constitucional a mediados del año pasado, justo antes de que en octubre de 2006 el «efecto Rovira», surgido del fracaso reformista del gobernador de Misiones, diera por tierra con experiencias análogas y volteara las aspiraciones de continuidad de mandatarios oficialistas como el bonaerense Felipe Solá o el jujeño Eduardo Fellner, dos bajas muy lamentadas en la Casa Rosada. El mandatario tucumano además se dio el lujo de que se considere el período 2008-2011 como el primero del ciclo, por lo cual podrá volver a presentarse para gobernar hasta 2015. A su vez, también como fruto de la reforma, quedó en el pasado la ley de lemas, dejando paso al nuevo sistema de «acople» que, de todos modos, no logró eliminar del todo la proliferación de candidatos. Por caso, «acoplados» a la dupla Alperovich-Manzur hubo más de 710 aspirantes a diferentes cargos públicos y, en total, hubo 9.632 candidatos en toda la provincia. Claro que el número fue muy inferior a los 37.800 que permitió la ley de lemas en 2003.

Dejá tu comentario

Te puede interesar