Chaco - La furia de los ruralistas por la ratificación de las retenciones móviles en la Cámara baja nacional tomó la forma ahora de un escrache a la diputada nacional Viviana Damilano Grivarello (del kirchnerista Frente para la Victoria), de la mano de una andanada de huevos contra la fachada de su casa en la localidad de Las Breñas. El episodio ocurrió la noche del lunes, y Grivarello no se encontraba presente en ese momento en su vivienda, que fue blanco de la indignación de productores de distintos puntos del sudoeste chaqueño (incluidos Charata y Gancedo). El pasado sábado había sido el turno de un grupo de diputados tucumanos del FpV, quienes fueron recibidos con incidentes por medio centenar de productores en su desembarco en el aeropuerto Benjamín Matienzo, al que arribaron en un vuelo de línea. Se trata de los legisladores Germán Alfaro, Alfredo Dato y Alberto Herrera, quienes en el recinto votaron a favor de la continuidad de las polémicas retenciones móviles, lo mismo que su par chaqueña.
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En el caso de Chaco, la tensión creció cuando arribaron a la escena del escrache varios militantes del Partido Justicialista para defender la decisión de la legisladora ante los ruralistas. Finalmente, la llegada de efectivos policiales permitió descomprimir el escenario. No se trata, en rigor, de la primera muestra de tensión extrema en la provincia. De hecho, el propio gobernador peronista, Jorge Capitanich, debió soportar escraches en las localidades de Pampa del Infierno y de Presidencia Roque Sáenz Peña por su ultraalineamiento con la estrategia de Cristina de Kirchner ante la protesta del agro. El malestar de los ruralistas con los mandatarios y los legisladores que defienden las retenciones excede, claro está, las fronteras chaqueñas. Prueba de ello puede dar, por caso, el gobernador bonaerense Daniel Scioli, quien también debió toparse con la iracundia de los hombres del agro en sus recientes desembarcos en las localidades de Olavarría y de Tandil. Por su parte, el entrerriano Sergio Urribarri tuvo que soportar el asedio por parte de decenas de productores de la Casa de Gobierno, en Paraná, y de su propia residencia particular en Concordia, en la que se encontraba junto a sus hijos.
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