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Al ritmo del agravamiento de la tensión con el agro, se profundiza el destrato financiero que le imprime Cristina de Kirchner a los gobernadores que se animan a cuestionar a la Casa Rosada y, particularmente, a los que se atrevieron a recibir en su despacho a los dirigentes ruralistas. Esa postal contrasta con el paraguas protector que, en cambio, despliega Balcarce 50 para cobijar a aquellos mandatarios que optaron por la ultraalineación con la estrategia de Balcarce 50 frente a las estocadas del campo. En el lote de quejosos por las deudas que Nación mantiene con sus distritos se anotan, por caso, el justicialista Juan Schiaretti (Córdoba), el rosarino Hermes Binner (Santa Fe) y el ex radical K Eduardo Brizuela del Moral (Catamarca). Precisamente, los tres caciques que osaron reunirse los líderes del agro. En paralelo, batalla por fondos también el hipercrítico peronista Alberto Rodríguez Saá (San Luis). No obstante, otros caciques locales que no se sumergieron de lleno en la puja agraria -como la fueguina Fabiana Ríos (ARI) y el riojano Luis Beder Herrera (PJ)- trajinan despachos oficiales sin éxito en la búsqueda de un auxilio extracoparticipación que calme sus urgencias financieras. En la otra vereda, y agitando nuevamente el fantasma sobre el reparto discrecional de fondos al interior que signó el gobierno de Néstor Kirchner, otros líderes de Ejecutivos provinciales alineados con la Presidente -como los justicialistas Jorge Capitanich (Chaco) y Sergio Urribarri (Entre Ríos) cosechan concesiones en asistencia de recursos y reconocimientos partidarios. Por caso, Capitanich se convirtió en flamante vicepresidente primero del PJ y virtual vocero de los Kirchner en medio de la crisis agropecuaria, y ya anota en su haber el conseguir en tiempo récord una refinanciación de la deuda provincial, asistencia para el rojo previsional y remesas para apremios climáticos, entre otras conquistas. Su par entrerriano, en tanto, se llevó el cargo de vicepresidente cuarto del PJ, una reprogramación de deuda y el inminente anuncio de una millonaria reparación histórica para la provincia. Destrato Schiaretti fue pionero a la hora de apoyar el reclamo del campo e, incluso, pedir una baja en las retenciones móviles. No se quedó ahí: además fue el primer mandatario en recibir en su despacho a los presidentes de las cuatro entidades del agro nacionales. Previamente, se había atrevido a pegar el faltazo en los operativos clamor en apoyo a la ex primera dama, montados por el kirchnerismo en Plaza de Mayo y Parque Norte en pleno lockout. El gobierno nacional le retribuyó esos desaires con un doble faltazo de la Presidente en sendos actos programados en Córdoba -uno de ellos, hoy en La Calera- y con una sugestiva perpetuación de las deudas en remesas para obras públicas, planes sociales y asistencia para el rojo previsional, por las que incluso el sucesor de José Manuel de la Sota amenazó con recalar en la Justicia. En las últimas horas, su ministro de Finanzas, Angel Elettore, justificó en la Legislatura la pretensión de Schiaretti de emitir títulos por hasta u$s 500 millones en la necesidad de «contrarrestar la falta de cumplimiento del Estado nacional de las obligaciones en materia previsional». Sin embargo, según «La Voz del Interior» evitó hacer una lectura política de esta postal, al citar incumplimientos de Nación también con Santa Fe, Buenos Aires y Santa Cruz. En sintonía, desde la cartera de Obras Públicas admitieron su expectativa frente a la promesa presidencial de que en junio se normalizarán las remesas. Este notable destrato se profundiza si la mirada se posa en el buen feeling que en cambio muestra hoy la Rosada con el intendente capitalino, el otrora juecista Daniel Giacomino, a quien por caso le obsequiarán el 5 de junio el inicio del proceso de licitación para la construcción del subterráneo. En el caso de Santa Fe, en tanto, desde el entorno de Binner admitieron que la mora de la Casa Rosada -en diversos ítems- sumaba ayer $ 843 millones. El socialista fue el segundo gobernador en dar cobijo a los dirigentes agrarios nacionales. En Catamarca, en tanto, el ministro de Hacienda, Mamerto Acuña, confirmó que el gobierno provincial seguirá financiando con recursos propios los baches generados en las remesas nacionales para obra pública y planes sociales. Por estos rojos, Brizuela del Moral rompió semanas atrás con el kirchnerismo, en un entendimiento a partir del cual logró su reelección en marzo de 2007. Poco después, también recibió en su despacho a dirigentes ruralistas, aunque de carácter provincial.
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