El Gobierno nacional acordó con distribuidores y productores de gas un plan de acción para solucionar y mantener el abastecimiento y el precio acordado de las garrafas. En tanto, persisten los problemas y la preocupación en el interior por la escasez del combustible envasado, que se profundiza de la mano de las bajas temperaturas.
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Las medidas con las que se pretende normalizar el suministro del insumo energético se acordaron ayer durante una reunión de la que tomaron parte el secretario de Comercio, Guillermo Moreno; el interventor del Enargas, Antonio Pronsato; y distribuidores y productores de todo el país.
Entre otras cosas, se planteó la necesidad de buscar alternativas en caso de que los distribuidores y productores no puedan abastecer normalmente a la población. Una de las opciones que quedaron plasmadas es la entrega de garrafas a través de las grandes cadenas de supermercados, como Carrefour, Coto, Disco, Vea, La Anónima y Libertad, que mantendrán el precio oficial de 16 pesos cada una.
También, se acordó con varios intendentes de todo el país garantizar la provisión a través de la Federación Argentina de Municipios (FAM), entidad que les comunicará a las autoridades nacionales si existe faltante en alguna comuna.
Diagnóstico
Sin embargo, las acciones planteadas responden a un diagnóstico parcial del problema que se enfoca especialmente a la distribución, que puede ser interrumpida por motivos disímiles y circunstanciales. De hecho, en algunas provincias el desabastecimiento se pudo explicar por las intensas nevadas, que obligaron a cortar rutas e impidieron la llegada de los camiones con garrafas.
Por otra parte, sobre los desfases de precios, el interventor de Enargas, que además ocupa el cargo de secretario ejecutivo de Seguimiento del Acuerdo de Estabilidad de Precio de GLP, dijo que «se deben a maniobras especulativas de una parte del comercio minorista que hace acopio del producto y lo vende a un precio superior al establecido por el Gobierno nacional», que es de 16 pesos para la garrafa de 10 kg.
Según Enargas, todos los actores del sistema fueron instruidos a tomar las medidas necesarias para que los comercios minoristas -último eslabón de la cadena de comercialización que no está regulado por la Secretaría de Energía ni por el ente regulador- respecten el precio establecido oficialmente. «Por tal motivo, intervino el secretario de Comercio Interior que, como autoridad competente, decidió que no se les provea de garrafas a los que especulen con precios superiores a los fijados por el Estado, conforme al acuerdo vigente desde octubre de 2008», señaló Enargas en un comunicado.
No obstante, detrás del caos se esconden otros puntos de vista sobre cuál es el detonador que no fue tenido en cuenta en las acciones delineadas. En efecto, para algunos sectores, todo se explica con la escasez de gas, ya que si la oferta fuera suficiente, no se daría lugar a la especulación de los vendedores. La tensión que se vive en el interior por este problema es parte de uno mayor y estructural que padece el país desde hace más de una década y es la persistente declinación de la producción gasífera.
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