6 de abril 2005 - 00:00

"Las pymes, discriminadas"

El ministro de Economía, Roberto Lavagna, ha puesto en marcha el programa «Mi PC», para lo cual se ha destinado la suma de 2.300 millones de dólares para la financiación del proyecto, que permitirá acceder a una PC a pagar en 40 cuotas de $ 40,60 o $ 62,20, según la configuración elegida. Este ambicioso proyecto pretende colocar 10 millones de equipos en los próximos 5 años, alcanzando así una relación PC/Habitante con guarismos similares a la de países avanzados como España. El plan ya cuenta con publicidad radial, gráfica, callejera y televisiva que obviamente, abona el Estado por ser el Ministerio de Economía quien la difunde. Cabe destacar que en el país no se fabrican computadoras sino que se ensamblan a partir de componentes importados, por lo que con este esquema no se beneficia a la industria argentina, como tampoco se visualiza fomento al establecimiento de alguna, y sí genera una brutal deslealtad para con el pequeño y mediano ensamblador (muchos de ellos normalizados bajo protocolos de calidad internacional) y en general, al comercio dedicado a la especialidad.
 Cinco firmas
Esto es así ya que son
sólo alrededor de cinco las empresas del rubro que participan del programa, cinco bancos y la comercialización en manos de bocas de expendio sin ninguna tradición en el negocio informático y mucho menos, especialización en la materia, tratándose de grandes cadenas de supermercados, tiendas y vendedores de artículos del hogar.
No han sido invitados a participar los ensambladores provinciales, los comercios del ramo ni los agentes financieros locales y/o regionales. El programa tampoco permite vislumbrar la posibilidad de incorporarlos en el futuro, por lo que pone en riesgo cierto a todos los que hasta ahora han llevado adelante este rubro con sacrificio y sin respaldo de ninguna naturaleza.
El hecho que el ministro reconozca que el programa es de iniciativa privada agrava aun más la situación, pues el Estado está para velar por la igualdad de oportunidades y no para promover y respaldar ideas mágicas de empresas que, como para el caso, además del poderío económico son en su mayoría multinacionales.
 Excluidos
Más aún,
nos molesta que en Formosa, y de acuerdo con los requisitos exigidos por los bancos financieros, la mayoría queda excluida de acceder a este programa, ya que son muy pocos los empleados que pueden justificar el ingreso mínimo requerido de $ 700 ó $ 450 para los jubilados; ejemplo éste que se repite en otras provincias de economías de subsistencia.
En un sistema económico como el argentino, las políticas de Estado deberían estar orientadas al desarrollo de las pymes y no a fortalecer financieramente a los grandes grupos económicos, que históricamente han sido los responsables de la destrucción de las mismas, dejándonos la sensación de que el apoyo económico está destinado a los grandes capitales y no al fomento de las pymes, generadoras históricas de fuentes laborales y recursos genuinos para las arcas de la Nación.

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