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21 de marzo 2011 - 22:32

Salta: próximo test que se nacionaliza

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Juan Manuel Urtubey
Salta - Sin pausa, la Casa Rosada mantiene a rajatabla la estrategia de darles marco nacional a los comicios en las provincias y la afianza como la mejor alternativa para la «campaña» de la eventual reelección de Cristina de Kirchner. Tras la contienda en las urnas de Chubut, el Gobierno nacional vuelve a girar toda su atención hacia el noroeste del país -primero puso el foco en Catamarca hace apenas una semana- y se prepara para apropiarse el 10 de abril de un posible triunfo del actual gobernador Juan Manuel Urtubey para seguir al frente del Ejecutivo local.

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Por primera vez, el 30% del electorado salteño elegirá por medio del voto electrónico a sus próximos mandatarios entre ocho duplas de candidatos a gobernador y vice. El estreno de las urnas computarizadas sirvió de excusa a Urtubey para desdoblar los comicios locales de los nacionales sin herir susceptibilidades en el entorno presidencial. Sin embargo, desde el Gobierno nacional supieron revertir lo que en principio apareció como un «desplante» y hoy buscan contarlo como un potencial respaldo del interior a la Casa Rosada.

Como parte de la cruzada nacionalizadora, para el día después de la disputa electoral chubutense, Cristina de Kirchner había preparado ayer un viaje a Salta para inaugurar junto a Urtubey una fábrica de cerámica, que debió suspender por la falla en las comunicaciones que dejó sin vuelos a las principales terminales aéreas del país. De inmediato, se pasó para el próximo lunes el acto de apertura de la planta industrial para que la jefa de Estado no se pierda la foto con Urtubey y viceversa.

De las ocho fórmulas, Urtubey sólo parece preocupado por obtener más del 50%, mientras que otra versión K -que además cuenta con el apoyo explícito del líder de la CGT, Hugo Moyano-, encabezada por el diputado Walter Wayar, podría elevar la cosecha de votos «cristinistas» a más del 60%.

Sin embargo, ambos candidatos se preocupan por despegarse de la idea de «nacionalización de comicios locales». «No soy un candidato K», dijo Urtubey a Ámbito Nacional y de inmediato aclaró: «Obviamente no niego mi pertenencia al proyecto político que Cristina de Kirchner conduce».

Buscó subrayar, en tanto, que «Salta tiene una elección muy local por ser desdoblada», y agregó: «Yo no creo en la lógica de la traslación del voto. Humildemente, la clave para entender el mapa político en las provincias no es leerlas en clave nacional».

Tampoco Wayar se define como un candidato K, aunque el partido que lo presenta, el Movimiento Popular Unido, es de clara extracción kirchnerista. «Ni oposición que critica por criticar ni oficialismo obsecuente», explicaron a este diario sus allegados y añadieron que está de acuerdo «con todo lo que se pueda traducir en un beneficio para los salteños».

Después de las elecciones en Catamarca y Chubut, nacionalizar los comicios de las provincias, que por diferentes razones optaron por desdoblarlos de los presidenciales, se afianza como estrategia para eliminar hasta la más mínima posibilidad de que Cristina de Kirchner no compita finalmente por su reelección.

Por muy poco, el candidato kirchnerista Carlos Eliceche no sucederá al titular del Ejecutivo chubutense, Mario Das Neves, hazaña que sí logró Lucía Corpacci en Catamarca. Más allá de los resultados, en las filas «cristinistas» se rescata el efecto y las dos contiendas sirvieron para evidenciar el apoyo que podría conseguir la Presidente en el interior, si finalmente confirma sus pretensiones de postularse para pelear por un segundo mandato el 23 de octubre.

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