7 de septiembre 2007 - 00:00
Vendaval de nombres se anota para competir el 28 de octubre
-
Los gobernadores dialoguistas hacen equilibrio entre la crisis fiscal y las negociaciones con Milei
-
El gobernador Poggi anunció que impulsará una reforma constitucional en San Luis
El juego también se mantiene abierto en relación con la candidatura presidencial a la que se acoplará cada lista: Cristina Fernández sigue sumando socios, aunque también los pierde en terrenos conflictivos. En Catamarca, el Frente Cívico y Social del radical K Eduardo Brizuela del Moral decidió no pegarse al nombre de la primera dama, una jugada que, en rigor, lleva adelante para evitar la intervención partidaria.
Mientras tanto, en crisis por el escándalo de Córdoba y golpes como el sufrido en Tierra del Fuego, el kirchnerismo ya no parece tan seguro de su juego a dos puntas -que igualmente mantiene- y, por caso, ahora reclama unidad donde pocos meses atrás apañó una conveniente división. Para derrotar a Carlos Menem consideró conveniente apoyar al gobernador reelecto Luis Beder Herrera y al intendente Ricardo Quintela, y por lista única.
Hay también provincias con situaciones lindantes con la anarquía. Tierra del Fuego tiene, por caso, unas ocho listas que ya se autodenominan «cristinistas», en el marco de un show de figuras políticas que no se resignan a quedar fuera de la función pública. Algunos aspirantes son viejos conocidos, como el destituido gobernador Jorge Colazo, que se inscribió por el PAUFE de Luis Patti; o Daniel Gallo, ex vicegobernador del menemista Carlos Manfredotti. Por fuera del desfile de peronistas se encuentra el ARI, que gobernará allí a partir de enero.
Misiones -donde la ley de lemas permitió la inscripción de 18 mil candidatos para cargos provinciales- da cuenta de otro de los escenarios más confusos. Derrotado el gobierno de Carlos Rovira tras la reforma constitucional fallida, el justicialismo estalló en mil pedazos. Los oficialistas apoyan a Cristina y juegan su suerte a manos de Maurice Clos. Enfrente tendrán, entre otras listas, al Frente para la Victoria de Pablo
Tschirsch, y al frente del obispo emérito Joaquín Piña, que postula al camionero Adolfo Velázquez.
Otra provincia de confuso escenario es Santiago del Estero. A dos años y medio de finalizada la intervención federal, tanto la UCR como el PJ viven situaciones de sorprendente anomalía. El gobierno del radical K Gerardo Zamora presentaría como candidato a senador a Emilio Rached, mientras mantiene frenada vía judicial la intervención partidaria a manos del comité nacional UCR. Esta situación deja expectante a José Luis Zavalía, que aspira a usar el sello radical, pero se resignaría a presentarse por el MOP o, tal vez, desistir. El PJ, en tanto, tiene como líder transitorio a Marcelo Nazar -buscará banca del Senado-, pero el «potrerista» Alberto Rodríguez Saá designó interventor a Carlos «Pololo» Anauate -también peleará por el Senado-, quien, de todos modos, no puede siquiera ingresar a la sede.
En Santa Cruz, la tierra kirchnerista que atraviesa una grave crisis política e institucional, el Frente para la Victoria tímidamente lanza como candidato a gobernador a Daniel Peralta y tiene el resto de los nombres por definir. La heterogénea oposición, en tanto, se armó detrás del empresario Eduardo Costa y hasta ayer desdeñaba la posibilidad de incorporar a Eduardo Arnold como vice, ya que desde el ARI y sectores del radicalismo lo ven como un representante de la vieja política. De mantenerse el rechazo, Arnold competiría para gobernador con sello propio.
Entre tanta proliferación de listas, lo normal resulta extraordinario: sorprenden los aislados casos en que el PJ ha ordenado su situación por medio de internas. De todos modos, el ejemplo no termina de ser feliz para el partido, ya que fue nada menos que Santa Fe -donde el domingo sufrió una derrota histórica contra el socialismo- el lugar en que se lució con internas abiertas y obligatorias. El Frente Progresista Cívico y Social, en tanto, seguía eligiendo hoy sus candidatos, intercalando socialistas -como cabeza-, con ARI y radicales.
Otro caso es Salta. Allí, Juan Carlos Romero puso en práctica el juego partidario que tanto reclama a Néstor Kirchner (el salteño posterga, pero no olvida su deseo de presidir el PJ nacional) e hizo ungir a los suyos por medio de internas. Aun así, no pudo esterilizar la provincia y le creció por fuera un frente opositor, liderado entre kirchneristas y renovadores, que también apoya la candidatura de Cristina. Se da, además, una curiosidad: Ricardo Gómez Diez aparecería como segundo en intención de voto, pese a no estar candidateado luego que el Partido Renovador lo suspendiera por un año y medio por oponerse a la alianza con Urtubey.




Dejá tu comentario